jueves, 5 de abril de 2012

Místico

Este disco es una OBRA DE ARTE. Las mayúsculas están para resaltar sin equívocos lo que Locked down es. Sin dudas, estamos ante un álbum asombroso, que destila una combinación de texturas, sonidos y percepciones surgidos de la sorprendente dupla que forman el guitarrista de los Black Keys, Dan Auerbach, y el legendario Mac Rebennack, más conocido como Dr. John. El disco es una especie de compendio atemporal remixado. Abarca cinco décadas de música, desde aquél revolucionario Gris-Gris, de 1968, hasta una neo-psicodelia experimental, con un fuerte anclaje en la tradición de Nueva Orleans. Dr. John suena místico, por momentos sobrenatural. Parece un espectro rítmico que irrumpe entre la paleta multi-sonora que propone Auerbach.

Dr. John es la voz de Nueva Orleans. Aquí, además, lleva a su ciudad a una nueva dimensión musical. Por momentos parece que ha sobrepasado todos los límites, pero en realidad lo que hizo fue empujarlos más allá. Es un álbum muy diferente a todos los demás que hizo, pero en realidad también es un álbum que si alguien lo tenía que hacer, ese era Dr. John. Esa contradicción la generó el hombre que lo empujó a transitar ese camino: Dan Auerbach. Lo primero que hizo el guitarrista de los Black Keys fue convencer a Dr. John de no tocar el piano y reemplazarlo por el Hammond B3 o el Fender Rhodes, así consiguió un sonido psicodélico más orgánico, aggiornado por las intervenciones de un saxo barítono y la guitarra distorsionada. Hay una combinación permanente de viejos sonidos con otros más actuales. Un ejemplo de eso son los coros que parecen haber salido de un álbum de los sesenta, que se balancean sobre una especie de electro beat candente que contiene todo lo que Dr. John siempre ofreció: swamp blues, voodoo funk y jazz.

Si ya todo este collage sensorial es por sí solo extraordinario, las canciones son de las mejores que escribió Dr. John en su vida. Melodías fabulosas como las de Locked down, Ice age y Kingdom of Izzness o algunas con estribillos fantásticos como Gateway, que pareciera haber sido coescrita junto a Bob Dylan, o My children, my angels. La letra de Revolution vuelve sobre un tema que sensible para su ciudad: el Huracán Katrina y la estela de destrozos, dolor e inoperancia gubernamental que dejó tras su paso. En algún punto el disco tiene un parentesco estilístico con El Camino, el sensacional álbum que los Black Keys editaron el año pasado. Se trata de un trabajo formidable que marcará un antes y un después, una obra de arte increíble que, sin duda alguna, será uno de los mejores discos de la década, tanto para los que siguen a Dr.John desde hace varias décadas como para los que conocen ahora gracias a Dan Auerbach.

 

1 comentario:

Matías Rosas dijo...

Blues & Hindu?