miércoles, 18 de abril de 2012

Mississippi Delta Blues

Pat Thomas
Dejé Nueva Orleans el lunes al mediodía. Poco antes de llegar a Baton Rouge se largó una lluvia tan intensa que tuve que reducir la velocidad a unos 20 km. No se veía nada. El ruido del agua golpeaba sobre el coche con una fuerza sobrenatural. Eso habrá durado una media hora y cuando salí del estado de Louisiana seguía lloviendo pero de manera más razonable.

Vicksburg
Atravesé Natchez y tomé la legendaria Highway 61. Tenía pensado llegar un poco más al norte, pero se hizo de noche cuando estaba por Vicksburg, la ciudad en la que nació el padrino del blues, Willie Dixon, y decidí pasar la noche allí. El martes me desperté temprano y seguía lloviendo. Di unas vueltas por la ciudad, contemplé como la lluvia se desparramaba por las aguas amarronadas del río Mississippi, y luego me di una vuelta por la calle en la que nació Dixon. Su casa ya no está y lo único que lo recuerda es un cartel.

Rolling Fork
De nuevo sobre la 61, me dirigí hacia el norte y 40 minutos después llegué a Rolling Fork, el pueblo en el que nació otro pope del blues, Muddy Waters. Allí hay una réplica de la precaria cabaña en la que nació hace ya 100 años. Me quedé mirándola un rato largo. Muddy Waters significa mucho para los que amamos esta música. En el porche había una planta de algodón y arranqué un pedazo que me llevé como souvenir.

Pat Thomas en la tumba de su padre
Seguí la ruta hacia el norte y llegué a Leland. Allí fui a ver los blues trails dedicados a Johnny Winter y la histórica esquina de 10 y 61 y luego al museo del blues. Cuando entré me quedé absorto. El hijo de James “Son” Thomas, Pat, estaba tocando la guitarra. El parecido con su padre es notable y tiene una onda sensacional. Lo escuché tocar algunos temas y le pedí que me guiara hasta la tumba de su viejo, donde figura la célebre frase: “Give me beefsteak when I’m hungry, whiskey when I’m dry, pretty women when I’m living, heaven when I die”. Durante el trayecto de ida y vuelta, Pat me habló sobre su familia y sobre Leland. Me costó un poco entender su inglés cerrado, pero me gustó escuchar sus historias y su forma de expresarse. Lo dejé frente al museo. Nos dimos un abrazo y me fui a almorzar. Comí un wrap de pollo en un coffe shop y seguí mi camino.

Cementerio de Holly Ridge
De allí me fui a Holly Ridge, un pequeño poblado en el corazón del Delta, donde vivió sus últimos años de vida el “fundador” del blues, el gran Charley Patton (1891-1934). Fui hasta el cementerio para ver su lápida, pero había tanto barro y garuaba que me fue imposible encontrarla. Intenté hasta donde pude y me conformé con llegar hasta la de otro bluesman, Asie Payton (1937-1997).

Lucille
La ruta me llevó hasta la ciudad de Indianola, el lugar de nacimiento de Albert King y el “hogar” de B.B.King, donde funciona un museo dedicado a su vida y a su obra. Si hasta ese momento todo lo que había visto era rústico y bucólico, el museo es todo lo contrario. Cobran una entrada de 10 dólares y es un lugar moderno con videos interactivos y fotos que cuentan la historia de B.B., del blues y de Mississippi. La verdad es que está muy bien puesto. Lo pueden disfrutar los amantes del género y los que no conocen mucho pueden aprender un montón.

Cementerio Little Zion, Greenwood
Mi último destino del día era Greenwood, a unos 40 kilómetros de Indianola. Llegué poco después de las seis de la tarde. Di un par de vueltas por la ciudad y me sorprendió lo hermosa que es, especialmente la calle Fulton, con sus imponentes mansiones. Esa misma calle se convierte en Money Road -bendito sea el GPS-, que lleva al el cementerio Little Zion. Allí está la tumba de Robert Johnson, al menos la que según los blues trails señala como la "oficial". Cuando llegué me topé con una situación parecida a la de Holly Ridge. Pero esta vez no me iba a ir sin verla. Finalmente la encontré y saqué algunas fotos. Comenzaba a hacerse de noche y estaba allí solo, en ese páramo alejado, y debo admitir que me dio cierto escalofrío. Todavía tenía que recorrer 80 kilómetros para llegar a Clarksdale. Subí al auto y volví a la ruta. Puse un disco de T-Model Ford y me fui tranquilo mirando el paisaje impresionante que me rodeaba, el auténtico vientre del blues.

6 comentarios:

RAFA dijo...

no tengo palabras para describir la envidia que me has dado con tus cronicas, vaya viaje !!! un saludo,

Martín Sassone dijo...

gracias Rafa, la verdad que es un trip que todo amante del blues hacer... estas en facebook? Cómo te busco?

Baires Blues dijo...

Que buenas fotos Martin, que bueno debe estar todo. Abrazoooo. MC

Carlos Iogna Prat dijo...

Muy bueno!!! saludos!!

Maru Gutiérrez dijo...

tenésque escribir un libro!

Carlos dijo...

comparto el comentario de Rafa, todavia es un sueño para mi hacer ese viaje, un abrazo