jueves, 15 de febrero de 2024

Raphael Wressnig, el nuevo genio del Hammond B3

Escuchar a Raphael Wressnig es una experiencia explosiva. Con su Hammond B3 eleva el groove a niveles poco explorados y provoca un ritmo abrasivo del cual es imposible desprenderse. Pese a haber nacido en la ciudad austríaca de Graz, en el corazón de Europa, el tecladista lleva en su sangre la mística del funk de Nueva Orleans, con altas dosis de blues y rythm & blues.

En los últimos años, Wressnig montó un show itinerante, que incluso lo trajo a la Argentina en diciembre de 2019, y formó una sociedad musical con los hermanos brasileños Igor y Yuri Prado, guitarrista y baterista respectivamente, que le aportan un sonido único a su música. Ahora, parte de esa experiencia se ve reflejada en su nuevo álbum, Live-More Groove, More Good Times, que captura lo mejor de las presentaciones del disco Groove & Good Times, editado en 2021.

En un intercambio de mensajes con Noticias Argentinas, Wressnig contó sus inicios en la música, su pasión por sonidos de otras latitudes y lo que significa para él su nuevo álbum en vivo.

- ¿Cuándo y por qué empezaste a tocar el Hammond?

- A los 15 o 16 años empecé a tocar el piano y pronto tuve mi primera banda. Tocábamos una mezcla de funk, soul, rythm & blues. Por entonces comenzaron a gustarme los sonidos del piano eléctrico (el Wurlitzer o el Fender Rhodes) y el Hammond porque descubrí que los tonos, sonidos y colores son mucho más expresivos para mí. A los 18 años me compré mi primer Hammond y ya nunca más lo dejé.

- ¿Cómo fue que llegaste al blues y al funky?

- Cuando era adolescente comencé a ir a conciertos en vivo y en algún momento descubrí a Buddy Guy, Muddy Waters y poco después a Jimmy Smith, de quien me llamó la atención el material de rhythm & blues que había grabado, como The Cat o sus covers de Hi Heel Sneakers y Hoochie Coochie Man. Luego descubrí a Jimmy McGriff y Jack McDuff y ese fue el vínculo perfecto (de regreso) al blues. Para mí, el lado down home o más orientado al blues siempre fue interesante. ¡El mojo y la suciedad del blues, y la emoción del funk siempre llamaron mi atención!

- ¿Cómo explicas tu vínculo con la música norteamericana siendo de Europa Central?

- Creo que hay un aspecto histórico en esto: después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos trajo muchas cosas a Europa. El Plan Marshall fue importante y ayudó a reconstruir la infraestructura y con eso vino la música. Poco después, en los sesenta, muchos artistas de blues resurgieron en Europa. En pocas palabras: hubo un momento en el que había mucha música estadounidense por aquí. Esto está cambiando bastante ahora, pero la gente todavía aprecia mucho el blues y el jazz. Y yo no fui ajeno a eso.

- ¿Cómo ves a la escena musical actual en Europa?

- Siendo muy honesto, creo que mucha de la música que se reproduce es muy predecible y mucha gente la reproduce por inercia. Extraño mucho los enfoques únicos y genuinos. Eso es algo en lo que pienso mucho. En mi caso intento mantenerlo real o permanecer fiel a la música que amo y al mismo tiempo impulsar las cosas y actualizarlas.

4) ¿Cómo conociste a Igor y Yuri Prado, y qué sientes tocando con ellos?

- Los conocí gracias a Sax Gordon cuando formó un grupo para el Poretta Soul Festival en Italia. Tocar con ellos esa primera vez fue genial, como si lo hubiéramos estado haciendo juntos durante décadas. Escuchamos la misma música, amamos las mismas cosas, somos mu apasionados y tenemos un gran respeto por la música. Al final del día sentí que Igor -más o menos como yo- está siempre listo para hacer un esfuerzo adicional para hacer que la música sea especial y emocionante. Lo nuestro es un trabajo de amor y pasión. Somos conscientes de que requiere mucho esfuerzo, pero es bastante gratificante. Cuando tocamos juntos somos dinamita.

- ¿Qué tiene de especial el último álbum en vivo?

- Tomamos algunas de las canciones de Groove & Good Times que más nos gustan y algunos otros temas. Creo que pudimos capturar un show en vivo muy emocionante con un repertorio mayoritariamente funky, no todo funk per se, sino ritmos implacables, e infundimos mucho blues profundo y una sensación intimista. El disco tiene bastantes instrumentales, pero Igor hace melodías vocales y yo también. El álbum muestra el poder del grupo en vivo.

- En algún punto las redes sociales acercaron a los artistas a públicos diversos, pero también hacen que todo sea más efímero. ¿Cómo percibís eso?

- Hoy en día puedes sentir que la gente aprende música de Youtube o Instagram. La música a menudo se muestra en las redes sociales, lo que significa tocar algo emocionante, pero es sólo un breve momento. Cada vez hay menos gente que pone eso en un concierto o espectáculo completo. Me gusta el tipo de cosas de “poner el pie en ello”. Ahora vuelvo a un aspecto con el que comencé: mencioné que me enamoré del blues y el funk porque escuchaba a Buddy Guy. Si escuchas a un Buddy Guy de los setenta, realmente puedes sentir la energía y que está listo para prender todo fuego. Me encanta esa pasión, energía y vibra. Y eso es lo que espero que la gente sienta sobre nuestra música.



domingo, 4 de febrero de 2024

Gary Nicholson, el guitarrista todoterreno que se volvió una usina de crear canciones

El nombre de Gary Nicholson dice poco por estos pagos, pero en los Estados Unidos, especialmente en el ambiente de la música country tiene un relieve difícil de dimensionar. Pero también resuena con fuerza en la escena del blues, aunque no como Gary Nicholson, sino como su alter ego, Whitey Johnson.

Nicholson es guitarrista, cantante, productor y compositor. Ha escrito múltiples éxitos número uno y tiene más de 500 canciones grabadas por una variedad de estrellas que incluyen a Bonnie Raitt, Garth Brooks, George Strait, B.B King, Delbert McClinton, Gregg Allman , Buddy Guy, Vince Gill, Neville Brothers, John Mayall y Fleetwood Mac. Recibió 26 premios ASCAP (Asociación Estadounidense de Compositores, Autores y Editores), dos Grammys y la membresía en el Salón de la Fama de los Compositores de Texas, además de una nominación al Salón de la Fama de los Compositores de Nashville. También contribuyó a la banda sonora de la película ganadora del Oscar Crazy Heart.

Como su alter ego de blues, es un artista dinámico cuyas habilidades con la guitarra combinan a la perfección con su asombroso catálogo de canciones y su sentido del humor. Su perspicacia como compositor también influye en su asombrosa capacidad para dar vida a las melodías en el escenario.

Además de realizar giras con Delbert McClinton, quien grabó más de 50 canciones suyas, tocó en el escenario y en sesiones con Guy Clark, Billy Joe Shaver, Tracy Nelson, Bobby Bare y otros.

"No me di cuenta en ese momento, pero creo que llegar a la mayoría de edad en la escena musical de Dallas-Fort Worth fue realmente importante", dice Nicholson. “Hay cierto sonido de guitarra ahí. Fue un gran lugar para crecer porque había muchos grandes músicos alrededor”.

Nicholson es oriundo de Commerce, Texas, pero creció en Garland, en las afueras de Dallas, y comenzó a tocar la guitarra en su adolescencia en bandas como The Valiants, The Catalinas y The Untouchables, antes de ingresar a la Universidad de North Texas, con especialización en música.

En su adolescencia quedó deslumbrado por la leyenda local del blues Freddie King, cuyo Hideaway se había convertido en un éxito nacional en 1961. En la universidad pasó por una fase de jazz, tocó la guitarra solista para la banda de rock The Nazz y luego cayó bajo el hechizo del movimiento country-rock. “Conocimos a los Flying Burrito Brothers. Gram Parsons vino a nuestro lugar de ensayo y nos quedamos despiertos toda la noche con él y tuvimos una experiencia increíble. Nos dijo que deberíamos mudarnos a California. Aproximadamente uno o dos meses después, nos subimos a un auto y partimos hacia la costa oeste”, recordó en una entrevista.

En su primera noche Los Ángeles, la banda de Nicholson ganó el concurso de talentos del club The Palomino y así se abrieron paso entre figuras de la escena local como Delaney Bramlett, James Burton, Glen Campbell y Tony Booth. Apadrinados por Parsons el grupo pronto llamó la atención al interpretar canciones originales de Nicholson con armonías de bluegrass.

Los compañeros de clase de Nicholson en la universidad, Don Henley y Jim Ed Norman, se unieron a él en Los Ángeles. Henley tocó la batería con la banda para su presentación ante el sello discográfico en The Troubadour, así como en los demos que le dieron al grupo su contrato de grabación. Luego Henley fue reclutado por Linda Ronstadt y el grupo luego evolucionó hasta convertirse en The Eagles. Mientras, al frente de Uncle Jim's Music, Nicholson grabó sus dos primeros discos. Luego se unió a la banda de Delbert McClinton y también formó su propio grupo, Hot Sauce.

En 1980 se mudó a Nashville donde proliferó como compositor al tiempo que se unió como guitarrista de la banda de un emblema de la música country, Guy Clark. En 1983 consiguió su primer éxito con Your Love Shines Through, por Mickey Gilley. Un año después tuvo un número 1 con That’s the Thing About Love, por Don Williams. La catarata de éxitos en el country –de la mano de artistas como Garth Brooks, Willie Nelson, Dixie Chicks y Vince Gill- siguió durante toda la década del ochenta y se extendió en los noventa cuando además comenzó a proveer canciones a músicos de blues, rock y R&B. Y así continuó entrado el nuevo milenio.

Y entonces entró en escena Whitey Johnson. Como el personaje de Marvin Pontiac creado por John Lurrie, Whitey nació cuando Gary Nicholson escribió un cuento sobre un guitarrista de blues que vio actuar en una feria en Garland. Se trataba de un músico albino negro que al final de la historia muere cuando el Ku Klux Klan quema una iglesia.

Ahora, cuando Nicholson interpreta a Whitey Johnson, invoca el espíritu del blues que ha amado toda su vida, con el más profundo respeto por todos los grandes padres fundadores del género y con canciones que reflejan su punto de vista único.