martes, 26 de marzo de 2013

Bonamassa acústico

Parece que lo único que le falta a Joe Bonamassa es grabar un disco de tango… aunque por ahora eso no estaría en sus planes. Luego del disco de soul junto a Beth Hart, los álbumes bien rockeados de Black Country Communion, el jazz fusión de Rock Candy Funk Party, y sus propios trabajos solista, Bonamassa le da una vuelta de tuerca más a su talento con el lanzamiento de un álbum doble en vivo completamente acústico.

An acoustic evening at the Vienna Opera House es un verdadero lujo. Primero por el escenario, uno de los sitios musicales con más historia de Europa -inaugurado en 1869 y reconstruido después de la Segunda Guerra Mundial-, que tiene una acústica perfecta. Y segundo por la calidad de los músicos en escena . A Bonamassa lo acompañan Lenny Castro en percusión, Gerry O’Connor en banjo y violín, Mats Webster en nyckelharpa (un instrumento de cuerda de origen sueco), y Arlan Schierbaum en acordeón, piano y órgano. Cada uno de esos instrumentos aporta sutilezas y sonidos exquisitos a las canciones, en su mayoría, del repertorio típico del guitarrista nacido en New Hartford.

El álbum comienza con una suite instrumental brillante y luego da paso a Palm threes, helicopters and gasoline, de su disco You & me, de 2006. Sigue con Jelly roll, de John Martyn, Dust bowl y Around the bend. Y alcanza un nivel superlativo de interpretación con Slow train, en el que los instrumentos conforman una hermandad sobrenatural. En Athens to Athens, de Black Rock (2010), la suma de todos las cuerdas más una percusión alienada le da una vitalidad única a la versión. El repertorio continúa con otros excelentes temas: From the valley, con una intro con slide sencillamente magnífica; The ballad of John Henry rezuma pasión y misticismo; Dislocated boy escupe una fuerza visceral que se manifiesta en la combinación de guitarra y timbales; y en Driving towards the daylight afianza aún más la melodía devastadoramente posesiva.

El segundo disco comienza con Bonamassa diciendo “Let’s play some blues, shall we?”, antes de los primeros acordes de High water everywhere, legendario tema de Charley Patton que retrató las inundaciones que arrasaron el sur y centro de los Estados Unidos entre 1926 y 1927. Sigue en clave de vaudeville, con el sonido del piano en primer plano, con Jockey full of bourbon, de Tom Waits. En Richmond, una composición propia, se luce otra vez la combinación de cuerdas; y retoma enseguida la senda del viejo blues con un cover vibrante de Robert Johnson, Stones in my passway. Dos temas con impronta épica reafirman el repertorio: Ball peen hammer y Black lung heartache. El final es a toda máquina y concatena tres temas clásicos –y dinámicos- de su carrera: Mountain time, Sloe gin y Woke up dreaming, en el que sus solos recuerdan a los mejores pasajes de Viernes por la noche en San Francisco, el emblemático show de Paco de Lucía, Al di Meola y John McLaughlin. La última canción, Seagull, es un tema que Paul Rodgers grabó durante su época de Bad Company.
 
Una vez más, Bonamassa exhibe su talento y hace gala de su virtuosísimo tocando más de diez guitarras acústicas, entre las que se destacan cinco Martin, tres Gibson, una Guild de doce cuerdas, una National Dobro y una Grammer inspirada en Johnny Cash. Todavía no terminó el primer trimestre del año y este es su segundo lanzamiento, así que no debería sorprendernos si aparece otro disco suyo dentro de algunos meses. Mientras tanto, con este show en vivo tenemos para disfrutar un largo rato.

6 comentarios:

Carla Roveda dijo...

lo descubrí la semana pasada y en este preciso momento lo estaba escuchando. Voy a chusmear este

Maria Heer dijo...

gracias!

Flor Blues dijo...

buenisimo!

Bettina Codron dijo...

Groso!

Tonysoulman dijo...

Nunca escuché a este tipo... por cual disco me recomendás empezar? gracias!

Martín Sassone dijo...

Tony, su disco más bluseado es Blues de luxe, pero no es necesariamente lo que hace ahora. Driving towards the daylight, Black rock o The Ballad of John Henry. Sino, uno en vivo: Live from the Royal Albert Hall. Abrazo