jueves, 14 de noviembre de 2013

Volver al juke joint


Charlie Musselwhite recorrió un largo camino. En enero cumplirá 70 años, de los cuales más de 50 los lleva dedicados a la música. Nació en las entrañas del Mississippi y tiene el raro privilegio de ser uno de los pocos músicos blancos de esa región que trascendió en el mundo del blues. Con el tiempo se convirtió en un eslabón de la música de raíces, el sonido de Chicago y la generación de jóvenes bluseros estadounidenses de los 60, que encabezó con Johnny Winter, Paul Butterfield, Mike Bloomfield y John Hammond. Hoy es uno de los armonicistas más codiciados y, pese al largo recorrido, cada vez que sopla su armónica sigue innovando.

Este año está resultando muy provechoso para su carrera. En enero lanzó un disco notable junto a Ben Harper, que va camino a ser uno de los mejores de 2013. Grabado en el mítico sello Stax, combina country blues, baladas y elementos del blues moderno. Ahora, con Juke joint chapel, editado por un pequeño sello independiente, Musselwhite lleva sus instintos musicales a lo más primario: el contacto directo con el público, cara a cara, en un reducto de Mississippi donde todo huele a alcohol y sudor.

El álbum fue grabado en agosto de 2012 en el Juke Joint Chapel, Shack Up Inn, sobre la Highway 49, en Clarksdale, Mississippi, a pocos metros de donde la leyenda dice que Robert Johnson celebró su pacto con el Diablo hace más de 80 años. Acompañado por Matt Stubbs en guitarra, Mike Phillips en bajo y June Core en batería, el cantante y armonicista recrea algunos viejos clásicos y temas de su propia autoría.

Al calor de un público enfervorizado, Musselwhite comienza con Bad boy, de Magic Slim, y desde ahí hasta el final no da respiro, alternando solos de armónica con los punteos de Stubbs. Los puntos más altos del disco son la rendición a Shakey Jake Harris en Roll your money maker; la interpretación de su himno confesional, Blues overtook me; o Feel it in your heart, que compuso en 1997 para su disco Rough news, y en la que se destaca un contagioso ritmo sincopado de la batería.

“El blues sonó esa noche como el que yo escuchaba cuando era joven. Muchos piensan que el blues es triste, pero creo que después de escuchar estas canciones pueden cambiar de parecer”, dijo en una entrevista al sitio American Blues Scene. Y así fue, un Musselwhite crudo, enérgico y visceral un día volvió al juke joint para dar cuenta de que su origen sigue intacto, pese al largo camino que lleva transitado.

2 comentarios:

Gustavo Pollo Zungri dijo...


chas gracias!

Tonysoulman dijo...

gracias! acá se puede escuchar gratarola
http://open.spotify.com/album/29nPDxXHBFcsp2o4rZZKIs