domingo, 15 de septiembre de 2013

El Jefe, compromiso y rock and roll

Fotos Télam
Sonaba Hungry heart y El Jefe empezó a correr por entre los pasillos que separaban a los dos vips entre sí y del resto del campo. Estábamos cerca de la valla aunque no la veíamos. Entonces, a tan solo tres metros, la humanidad de Bruce Springsteen se erigió de repente por encima de todas las cabezas. La luz que lo enfocó le dio un contraste mágico, como inmaculado. Él seguía cantando como si nada, con una fuerza superior. Mi primer héroe del rock, al que no me dejaron ir a ver cuando vino en 1988 y tuve que conformarme con escucharlo por la radio, nos hizo cantar y bailar durante más de tres horas. Fue un show memorable, descomunal, que me devolvió a los años de mi adolescencia.

Me impactó cuando cantó Spirit in the night. “Hice miles de kilómetros para hacerles una pregunta –comenzó-, ¿pueden sentir el espíritu? ¿Pueden sentir el espíritu? ¿Can you feel the spirit?” El sonido del Hammond iba ganando en intensidad y las coristas comenzaron a seguirlo. Bruce parecía un predicador en estado de trance y todos nosotros los fieles de su iglesia rocanrolera.

Su relación con el público es única y muy personal. Pese a que por lo general en sus recitales hay más 30 mil personas, él se las arregla para, de alguna manera, acercarse a todos. Más allá de sus excursiones campo adentro, no duda en darle la mano a cuantos se la estrechen, deja que rasguen las cuerdas de su Telecaster y hasta se abraza con todos los que entren bajo el ala de sus brazos extendidos, como el Néstor del rock. Los tres que subieron al escenario no lo olvidarán jamás. Primero invitó a un chico, de 12 o 13 años, que cantó con él el estribillo de Waiting on a sunny day. Y después a dos chicas en Dancing in the dark: con la primera bailó y a la otra le dio una guitarra para que imitara sus movimientos. También recibió carteles de sus fans con pedidos de canciones. La version de Cover me respondió a una de esas solicitudes.

La energía que tiene a los 63 años es sorprendente. Corre, canta, baila, canta, corre, baila, canta, corre, baila. ¡No para! Va de acá para allá. No se agita y sigue cantando. Su voz es muy potente y nítida a la vez.

La E-Street Band es una de las dos o tres mejores formaciones de rock del planeta. No exagero. Más de una docena de músicos que suenan a la perfección, acompasados y con mucho swing. Desde la potencia de los vientos hasta la hegemonía de brutal de la percusión. Las pinceladas rítmicas del piano y del hammond, o la fuerza de las guitarras, comandadas por los legendarios Steven Van Zandt y Nils Logfren. Las intervenciones de los coristas le dan una impronta góspel a las canciones. Tampoco faltó el recuerdo al inseparable ladero de Springsteen, el saxofonista Clarence Clemons, fallecido en junio de 2011.

Springsteen es un hombre con compromiso social. En Chile cantó un tema de Víctor Jara y recordó a las víctimas de la dictadura de Pinochet. Anoche en GEBA hizo lo mismo. “Cuando vine en 1988 era un momento difícil. El país estaba peleando por su futuro”, dijo y luego prometió que no dejará pasar tanto tiempo en volver. Sobre el final, en el segundo bis de la noche, antes de tocar solo con su guitarra This hard land, recordó el porqué de su visita con Amnesty International. En definitiva, memoria y justicia.

En las más de tres horas que tocó no dejó prácticamente ningún tema afuera. Nos regaló Thunder road, Born to run, Born in the USA, Glory days, The river, Darlington County y hasta un pedacito de People get ready, en el final de Land of hopes and dreams. Hubo dos covers: Because the night, de Patti Smith, y Shout, de los Isley Brothers.

El frío merece un párrafo aparte. Estuvo helado durante toda la noche con amenaza de lluvia inminente. Mientras abajo estábamos abrigados y cubiertos hasta las narices, Bruce llevaba apenas un chaleco negro y una camisa gris, que transpiró hasta los hombros. Aquellos que piensan que el rock and roll es sólo cosa de jóvenes están muy equivocados. El Jefe demostró que rockear a lo grande no es una cuestión de edad.

7 comentarios:

Alberto Moreno dijo...

Martín, yo estaba al lado del pibito que subió. ¡Tenía 11 años! ¡No se lo olvida más! Y sabía todas las letras.

Luis Faraoni dijo...

El tipo toca tres horas y media al palo, canta mientras corre por dentro y fuera del escenario pero sin playback como Madonna o Waters, un rock atrás de otro, una sorpresa atrás de la otra. Una E Street Band del carajo, una voz que te hace de todo. Y te termina el show con una folk song que parece la primer canción de un recital de Donovan en los 60 que te pone la piel de gallina. Ícono total, de los pocos que quedan. Un monstruo.

Andrés Fevrier dijo...

Anoche, en GEBA, con mi novia conocimos a Billy y Cindy. Se vinieron desde Atlanta, Georgia, para ver a Springsteen y de paso, conocer Buenos Aires. Ella dijo que lo sigue desde 1973; él, desde principios de los ochenta. En un momento, cuando empezó a sonar "Badlands" y Bruce pasó a unos pocos metros de nosotros, Cindy le dijo a mi novia: "He's mesmerized". Tenía razón.
Cuando terminó el show, en medio del éxtasis y la multitud, no pudimos despedirnos. Probablemente nunca vuelva a verlos en mi vida. Sólo quería dejar constancia de que fueron compañeros de una noche única, que esperé toda mi vida y pensé que nunca iba a vivir. Y que nunca voy a olvidar.

Anónimo dijo...

Hola Martin. Siempre sigo y me encanta tu blog y te lo he dejado aqui plasmado. Coincido con la critica musical del show pero para mi es poco afortunado la comparacion con el ex presidente. Fuera de ideologias politicas. Espero entiendas la critica. Saludos. Fernando

Luther Blues dijo...

Saludos Martin ,ayer fue una noche como pocas ,esas que no abundan en Bs As por estas epocas .
Ver al boss despues de tanto con un show descomunal sera dificil de olvidar para mi .
Fue una noche fria (te juro que DelPotro no tuvo nada que ver jeje)que las lineas de fiebre que padezco ahora bien valio la pena
Un abrazo

PD :Vas a ver a Mayer ,ya nos contaras my friend

Martín Sassone dijo...

Coincido, Luther. Qué frío. Yo por suerte zafé de una gripe. Mañana voy a ver a Mayer!!!

Maga Zulú dijo...

Sassone, gracias por acercarnos y situarnos a estos recitales a través de tus letras y vivencias. Espero la reseña sobre Mayer. Saludos.