viernes, 13 de septiembre de 2013

Con la idea fija

Marcos Lenn tiene una idea fija. “Música, música, siempre así”, repite una y otra vez. Anoche desnudó toda su pasión sobre el escenario de República de Acá, rodeado de una decena de músicos y algunos invitados especiales. Fueron dos horas de eso que él llama country blues argentino, con canciones propias que hablan del tiempo, de amores no correspondidos, de anhelos y frustraciones.

El evento anunciaba “Marcos Lenn Orquesta”, pero a las 22.30 el único que se subió al escenario fue él. Empezó con una balada de tinte spinetteano y luego un blues acústico dedicado a su guitarra. Entonces sí empezaron a subir los músicos. Primero lo hicieron su hijo Nahuel Lenn, en guitarra y coros, el armonicista Leonardo Vargas, el contrabajista Rodrigo Loos y el baterista Ariel Scalera. Los primeros temas fueron de su álbum Está todo pago, como Voz de guitarra, No es lo que esperaba hoy y Alguna vez, que son más country folk que blues, en los que prevalecen hermosas melodías. Luego subió el pianista Luis Musa y un cuarteto de vientos integrado por dos saxos, tormpeta y trombón, que reforzaron la esencia sonora de la presentación.

Los blues vinieron de la mano de La duda y la optimista Vamos a rockear. En cada una de esas canciones, Lenn cantó bien desde adentro, con buen registro y muchas ganas. Poco antes de las 12 subió el primero de sus invitados: Marcelo Marín, el guitarrista de Blues del Sur empuñó su Strato para unos solos filosos en Los 35, con esencia de southern soul, y un slow blues palpitante. Después la banda dejó el escenario y subió el bandoneonista Antonio Ibars para un breve impasse tanguero en el que Marcos Lenn cantó Nostalgias, de Cobián y Cadícamo.

Marcos Lenn y Rafael Nasta
El cierre trajo a otro gran guitarrista a escena y, casi por inercia, una estampida de blues: Rafael Nasta sumó su virtuosismo en dos temas de autor. El bis tuvo al frente a Marín y al slide criminal de Roberto Porzio para el clásico de Riff, No obstante lo cual. Y así se terminó la noche musical de Marcos Lenn, su orchesta y amigos, aunque la idea fija, sin dudas, persistirá.