miércoles, 25 de enero de 2017

Blusero

Blusero León y Blas Rizzardo

Cuántas veces lo habrán visto a Blusero León zapando en algún bar. Porque eso era lo que hacía. Era un tipo sencillo y apasionado, un loco del blues. Y por eso le decían Blusero. No hubo otro hasta entonces que mereciera ese apodo. Este martes tocó su último blues. Murió a los 63 años.

A León lo entrevisté en 2014 para el libro Bien al Sur - La Historia del Blues en la Argentina. Probablemente fue la última entrevista que dio. La charla estuvo marcada por la nostalgia, tanto que se quebró un par de veces. En su tono de voz se percibía una melancolía profunda y daba la impresión que parecía más viejo de lo que era, como arrumbado por un desgano cruel. La muerte de su amigo y compinche Pajarito Zaguri, el 22 de abril de 2013, lo había golpeado duro. Hasta ese momento venía zapando con él, Conejo Jolivet y Blas Rizzardo, entre otros, pero decidió retirarse. “Colgué las guantes para estar más con mi familia y lejos de la noche”, me dijo.

A continuación, el capítulo que le dedicamos con Gabriel Grätzer:

(((Nota: La referencia de "las despedidas" del comienzo es porque en el capítulo anterior mencionamos la separación de Manal tras el reencuentro y el Adiós Pappo’s Blues, Bienvenido Riff de comienzos de los ochenta.)))

El rugido del León 

Entre tantas despedidas, hubo un personaje que se destacó con su guitarra en el under blusero, muy lejos del neón que acompaña al éxito. Pocos recuerdan a Ricardo Vanella por su nombre y los más jóvenes directamente no lo conocen. Pero su apodo, Blusero León, es una referencia ineludible de aquellos años. Para Conejo Jolivet, “fue el único bluesman de esa época”. El Blusero siempre llevó una vida austera, con miles de noches regadas de alcohol y zapadas.

“Aprendí a tocar la guitarra en 1970, cuando tenía 17 años. Recuerdo que el primer disco de blues que escuché fue El mundo de John Mayall, un compilado en el que tocaban Peter Green y Eric Clapton, que aquí se editó en vinilo. Después, escuché a Cream y con eso empecé a pulir mi estilo”, cuenta Vanella, a quien un amigo de la infancia lo apodó León por como jugaba al metegol. Mucho tiempo después, cuando se empezó a lucir con las seis cuerdas, los músicos que lo rodeaban le antepusieron “El Blusero” al apodo.

“A fines de los setenta, no recuerdo bien, el Piojo Ábalos [baterista de los Redondos], me invitó a la casa de Pajarito Zaguri. Pájaro me hizo escuchar un disco que le había regalado Claudio Gabis, The Live Adventures of Mike Bloomfield & Al Kooper, y me cambió la forma de tocar. Para mí Bloomfield fue el más grande de todos los que escuché, y Pappo y Gabis los mejores que vi”, comenta El Blusero.

Blusero León, Pajarito y Juan Rubio.
Vanella empezó a juntarse con Pajarito y sus amigos en los bares de la Avenida de Mayo, en Ramos Mejía. Una de las que solía frecuentar esas reuniones era la cantante Claudia Puyó. En 1977, Pajarito formó La Blues Banda, que incluyó a León y al Conejo Jolivet en guitarras, Ciro Fogliatta en piano, Julio Candia en bajo, Pablo “Soplete” Basso en armónica y Carlos Calabró en batería. “Grabamos un disco –explica León– en el estudio Tagliani de Caballito, pero nunca fue editado. Eran todos temas propios cantados en español, mientras tocábamos en bares del Centro, y a veces por zona Oeste, pero no duramos mucho tiempo. Se terminó porque el rock es así, como los matrimonios. Pero fue una experiencia muy buena”.

El mismo año surgió Cisco Kid, un grupo efímero que registró un single para RCA con una balada blusera impresionante compuesta por Dicky Campilongo, Aunque no quieras saber de mí, del que participaron Tito Larregui, Ciro Fogliatta, Carlos Pan y Pablo Usuna.

Por esa época, en La Plata, comenzaba a formarse una banda que se volvería de culto para el rock & roll argentino. Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, cuya génesis estaba en La Cofradía de la Flor Solar, contó con la colaboración de León y del Conejo en más de una oportunidad. En aquellos años, previos al lanzamiento de su primer disco (Gulp!, 1984), los Redondos solían tocar algunos blues, como Honolulu y Blues del gallo malo.

La Blues Banda derivó en otro grupo histórico del rock nacional más crudo. En 1979, el bajista Néstor Vetere, que también había tocado en aquella agrupación, convocó a León, Ciro Fogliatta, el baterista Marcelo Pucci y Conejo Jolivet para un nuevo proyecto, que se llamaría Dulces 16, en honor al tema de B.B. King Sweet Sixteen. Los últimos dos habían tocado juntos en Pappo’s Blues un par de años antes, así que el nervio blusero de la nueva banda estaba activo. Dulces 16 empezó a ensayar en Olivos y realizó varios conciertos, pero sobre la marcha empezó a orientarse más al sonido del rock sureño de los Allman Brothers y Lynyrd Skynyrd. “Yo me alejé –cuenta Vanella– creo que en el ochenta, cuando el grupo Plus me convocó para realizar una gira por Colombia”.

Con la partida de Vanella, Dulces 16 sumó a los guitarristas Gustavo Pérez y Rudy Marcolongo y acentuó su sonido rockero que pronto plasmaría en un primer disco lanzado 1981, en plena dictadura, que dejó el sublime Mañana otro blues, escrito por Vetere. Se presentaron en Obras, el templo del rock, pero luego, por profundas diferencias en el seno del grupo, Conejo Jolivet y Marcelo Pucci se alejaron y la nueva formación de Dulces 16 avanzó con una impronta más comercial, sacó un nuevo álbum, En medio de la ciudad, hasta que se disolvió.

El Blusero León siguió de zapada en zapada, siempre con bajo perfil. Según él, uno de los momentos más extraordinarios de su carrera ocurrió en un bar de Suipacha y Córdoba, en una fecha que no puede precisar. “Esa noche estábamos zapando arriba del escenario Pájaro, Gabis, Black Amaya y yo. En eso, Gabis dice que cante Crossroads. Yo lo miro y le digo que no me sabía la letra y me dice ‘no importa’ y empezó a pasármela mientras la tocábamos y la pude cantar. Cuando terminamos, él se subió a un taxi y yo le dije ‘chau, blues’. Esa fue la última vez que lo vi”.


6 comentarios:

Vera dijo...

Un placer haber podido escuchar a un blusero tan enorme

Oscar Castro dijo...

Enorme tipo. Una leyenda cómo las que ya no hay.

Juan Guillermo Dib dijo...

...y no pudo grabar un disco en que pudiera mostrar todo lo que sabía...

Tucho Clerici dijo...

Q.E.P.D.

Lautaro Aledda dijo...

Que nota más increíble! Muchas gracias por compartirla!

Hoy subí un disco / ensayo de León y su banda
https://www.youtube.com/watch?v=rWwpoHPECMY&lc=z13vila5pm23i1s1523oepiqisb1c1t1f

Apenas pueda, subo otro

Claudio Gabis dijo...

QEPD... Gran violero!!!