lunes, 14 de octubre de 2013

Blues para todos y todas

Fotos gentileza Edy Rodríguez
Fue el último de los cuatro shows del Festival con Alma de Blues. Anoche, República de Acá tuvo su pico de mayor cantidad de público, un marco ideal para el cierre de un evento que comenzó como una apuesta de Gustavo “Pollo” Zungri y que seguramente el año que viene tendrá una segunda edición. Una vez más la propuesta fue variada y hubo algunos momentos de gran jerarquía musical.

La noche comenzó con los Madison Blues. Lamentablemente llegué cuando ya habían terminado, pero por suerte mi amigo y colega Guillermo Blanco Alvarado estaba ahí para contarme lo que vio. Me dijo que es una banda con “mucha polenta” en la que el cantante Mariano Sotelo le pone mucha energía, recostándose en el cruce de dos guitarras y un piano con mucho boogie. Interpretaron temas propios en español como Fuego lento, Hermano y Blues del alma. Uno de los covers que hicieron fue El Viejo, de Pappo, y después el clásico de Memphis, Lo único importante es el blues, en el que subieron como invitados dos generaciones de músicos: el ex guitarrista de la Blusera, Rubén Alfano, y Juan Pablo Di Donato, un precoz armonicista de 14 años.

El segundo turno fue para La Borgoña, una banda muy convocante, que mezcla rocanrol barrial con un blues bastante básico. Ya tienen editado dos discos, aunque la mayoría de los temas que presentaron ayer son del último, Cosa nuestra: Caprichosa, Justo a tiempo, Mismo bar y Creer. Con tres guitarras bien al frente y la armónica de Federico López rellenando los contornos, el cantante Martín Aguilera se muestra con movimientos más de rock star wanna be que de cantante de blues. Al repertorio propio, le sumaron un medley de cuatro covers: Cold shot, Superstition, Foxy lady y Despiertate nena, de Pescado Rabioso.

Algunos dirán que Víctor Hamudis no toca blues. Puede ser que no abuse de los doce compases pero lo que hace tiene un profundo espíritu blusero. Sus canciones están inspiradas en músicos como J.J. Cale, Leon Russell y, me arriesgo decir, Tony Joe White, todos artistas que, si bien no se los rotula como bluseros, nadie se atrevería a decir que ellos no lo sienten. La propuesta de Hamudis es diferente y eso es lo que la hace más especial. Anoche brindó un apasionado y extraordinario jam sureño. En el sector en el que yo estaba sentado había mucho barullo del público. Eso, que al principio resultó un poco molesto para los que queríamos escuchar, al final le dio un condimento especial. Hamudis y los músicos entraron en trance y empezaron a tocar muy por encima de ese murmullo sostenido, como supongo que solía hacerlo J.J. Cale en los bares de Tulsa.

Hamudis arrancó con un blues propio, I can’t believe, en el que alternó solos con Pablo Martinotti, y luego metió el otro pie en el country donde reforzó el sonido de su voz aplanada y melódica con el lap steel de Santiago “Rulo” García y el piano de Gabriel Jerez. Siguió con composiciones propias sorprendentes como Evil woman y Perfect woman, hasta que metió los dos pies de lleno en el sur profundo para una versión superlativa de Southbound, con Darío Soto como invitado animándose a lo Gregg Allman. El cantante de Soulville siguió en un tema más, Tore down de Freddie King, y para el cierre Hamudis eligió otro tema propio, Back to the dreams. Eduardo Muñoz y Juanito Moro llevaron al expreso sureño a la velocidad justa. Fue una presentación vibrante acorde a la magnitud de los artistas que estuvieron en escena.

El epílogo del festival tuvo a una leyenda de la guitarra en escena: Alambre González se rodeó de una banda de jóvenes que sonó implacable: Pablo Martinotti en guitarra y Silvio R. Marzolini en piano se dieron el lujo y la tranquilidad de mostrarse por encima de la rítmica sólida y precisa de dos maestros muy requeridos como son Mariano D’andrea y Pato Raffo. Alambre presentó todos temas propios en los que sus solos de guitarra sonaron infinitamente mejor que su registro vocal. Lo mejor vino al final cuando zaparon blues con Marcos Lenn en voz, primero con Reconsider baby y luego con No quiero suegros, un tema compuesto por el cantante.

Así, con el alma llena de blues se terminó este evento que mostró las muchas caras que tiene la escena local: los que se apegan al sonido de Chicago; los que buscan un estilo más parecido al de la Costa Oeste; los que priorizan los clásicos y el blues del Delta; los que rescatan el barrio y las letras simples; los que indagan en las raíces más profundas; los que ponen la guitarra por encima de todo; y los que tratan de innovar. Blues para todos y todas, esa es la cuestión.

4 comentarios:

Daniel Chusit dijo...

Muy buen artículo, como siempre. Gracias Martín por el impulso al blues y a los grandes músicos argentinos!!!

Gustavo Pollo Zungri dijo...

Increible reseña del Show Martin!! gracias por asistir las cuatro fechas y contarlo con una maestria superlativa , esta mesa de tantas patas jamas podrá caer , una de ellas sos vos, un fuerte abrazo amigo! gracias

goyodeltablues dijo...

excelente resumen, muy buen festival, q se repita. Goyo

Núñez Presedo dijo...

Que gran noche la del cierre del festival!!! Felicitaciones a todos los participantes!!! nos llevamos un muy lindo recuerdo