miércoles, 1 de julio de 2009

Tapas para el olvido (2)

Este nuevo posteo que se suma a Diez tapas para el olvido. Aquí, una nueva galería de lo bizarro.

Popa Chubby – Flashed back (2001). Es cierto que el sexo vende. Pero esta tapa, no sé. Popa Chubby es un excelente violero, pero como referente sexual masculino no lo veo. Qué necesidad tenía para editar Flayed Back con esa portada. El disco es muy bueno, Popa Chubby toca temas de los sesenta como Fire, Gloria, (Sittin´on) The dock of the bay y Hey Joe. Popa está en llamas. Galea, su novia, canta. Y canta bien. Pero que muestren su amor así en la tapa… mmmhh. Todo es muy grotesco: el sombrero, los anteojos y las sábanas inmaculadamente blancas, pero lo de la guitarra erecta… en fin, supera todo. Pese a lo que se ve, recomiendo el disco. Excelente violero.

The Beatles – Yesterday and today (1966). Ellos tenían que estar. Esta tapa fue tan rechazada que tuvo que ser retirada del Mercado y reemplazada por una más formal. Este disco encuentra a los Beatles en el momento del cambio profundo de su música, pero las presiones de Capitol Records los obligaron a lanzar un LP con el lado más clásico de ellos para el mercado americano. Entonces se les ocurrió, sólo para fastidiar a los directivos, esa foto grotesca: ellos cuatro vestidos de carniceros, con muñecas descuartizadas y poniendo caras de estúpidos. Ellos eran así, provocadores, contestatarios. Aunque hay otra teoría, la más conspirativa, que sostiene que Paul murió ese año y lo reemplazaron por un doble y a partir de entonces hay mensajes ocultos de los otros tres Beatles a sus fans para que descubran el engaño que ellos fueron forzados a no revelar.

Prince – Lovesexy (1988). Todos sabemos que Prince es muy vanidoso. Pero la tapa de este disco es el colmo. Se le fue la mano. Tengo un amigo que, chirriando los dientes, diría: “IIIIIIIIIiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii”, como el audio que se escuchaba en el programa de Pettinato. Acá tenemos un pop decente, con un poco de funky y espíritu soul, que, para fines de los ochenta, no está tan mal. Pero en quién pensaba Prince cuando se sacó esa foto. Pensaba en él, seguro. O por ahí tal vez en su guardaespaldas, o en Kim Bassinger. Qué importa, la tapa es malísima.



The Rolling Stones – Get yer ya-ya’s out! (1970). Me pregunto qué tipo de pepa se tomó Charlie Watts antes de esa foto. Justo él, el más serio de los Stones. Parece que los Rolling se inspiraron en la canción de Bob Dylan, Visions of Johanna, para hacer esta tapa que, la verdad, se ve ridícula. El burro crazy parece sacado de la película Despedida de Soltero. Es probable que los fans de los stones me repudien, pero creo que estoy en lo cierto. Al margen del álbum cover, la música es impresionante. Según el crítico Lester Bangs, es el mejor disco en vivo de la historia. Por ahí exageró un poco, pero la verdad es que se trata de un gran álbum que tiene muy buenas versiones de Jumpin’ Jack Flash, Sympathy for the Devil y Honky tonk women y una memorable de Midnight rambler.

James Brown – Funky Christmas (2001). La verdad que la parafernalia navideña no me gusta nada. Con esta tapa sintetizo todo mi repudio a los discos de rock, blues, soul o jazz con canciones navideñas. Y hay muchos, eh. Más de los que se imaginan. Pero elegí ésta tapa en particular porque tiene todos los condimentos. Los colores típicos, el diseño clásico, tipografía de cuarta. La cara de “me quiero matar”, con esa falsa sonrisa fotográfica, del maestro del soul es el broche dorado. Las canciones además son olvidables.

The Billy Cobham - George Duke Band - ¡Live! On Tour in Europe (1976). A mediados de los setenta el funk, el soul y el jazz fusión se volvieron más comerciales. Fue como un caldo de cultivo para lo que vendría enseguida: la música disco (esa porquería que arruinó al rock, como decía el profe Castrillón). Este disco representa un poco eso: dos buenos músicos de sesión haciendo algo que en ese momento consideraron cool pero que ahora, no sé, suena como a música de ascensor o consultorio. Se nota que no estuvo concebido para perdurar. Y si a eso le sumamos la tapa… qué cosa rara, ¿no?

Screamin’ Jay Hawkins – Black music for White people (1991). Lo que se ve en la tapa es una versión exagerada y demasiado teatral de lo que fue Screamin’ Jay. Era un gran cantante y un buen pianista, pero se centraba más que nada en el show, y con el tiempo fue exagerando hasta el extremo al personaje, hasta que el personaje se lo comió a él. Acá lo vemos con todo su vestuario, sujetando a una blanca señorita que está desvanecida, seguramente por uno de sus hechizos. Como diría un viejo amigo, “dos puntos”.



Michael Coleman – Shake your booty (1995). No es una foto de almanaque de gomería. Tampoco es la tapa de una revista porno barata, editada por cubanos exiliados en Miami. Acá tenemos un buen disco de blues del sello Wolf. Coleman es un clásico exponente del blues de Chicago de los noventa (tocaba en el Kingston Mines o en B.L.U.E.S, ambos sobre la calle North Halsted). Mejor violero que cantante, y muy influido por Albert King, Eddie Clearwater y Hendrix. Está bien que la tapa tenga relación con el título, pero con esa foto la pifiaste Michael.

ZZ Top – Greatest Hits (1992). Este disco lo escuché mil veces y lo regalé en varios cumpleaños. Estamos hablando de puro rock and roll, bien desde las raíces, tocado por tres tipos que son tres animales. La Grange, Tush y Gimme all your lovin’ son algunas de las canciones vuela cocos de éste compilado. Pero la tapa es lo menos. Una burda representación de lo que la fama trae aparejado para las estrellas de rock. La facha de ellos siempre fue polémica, sobre todo por las barbas eternas de Billy Gibbons y Dusty Hill. Para esta foto, sin duda, se pusieron los sacos más jodidos que encontraron.

Scorpions – Lovedrive (1979). Bienvenidos a mundo bizarro. Esta tapa es de lo más retorcido que vi. ¡Es tremenda! Qué habrán pensado los diseñadores. La imagen es tan absurda que cuesta creer que sea la tapa de un disco. Yo nunca fui un seguidor de Scorpions, pero debo admitir que había algunas de sus canciones me gustaban. Creo que nunca escuché Lovedrive, pero no podía dejar afuera esta portada. Es probable que compita por el primer puesto de la peor de la historia. Estoy seguro que sacará muchos, muchos votos.

3 comentarios:

Maxi! dijo...

Te odio...porqué el impacto que me ha producido James Brown – Funky Christmas (2001) no me dejará dormir en meses. Por lo menos hasta navidad.

Diego dijo...

Debo admitir que la tapa de los Stones ma gusta. Ahora, lo de Michael Coleman es penoso. Al mejor estilo compilación casera de MP3.

Anónimo dijo...

Si esas tapas te parecieron malas mirá estas y después me contás:

http://anecdotariodelrock.blogspot.com/2008/09/las-peores-portadas-de-discos-de-la.html

http://www.zonicweb.net/badalbmcvrs

http://anecdotariodelrock.blogspot.com/2009/07/las-50-portadas-de-discos-mas-gays-de.html