martes, 2 de abril de 2013

El nuevo disco de Ronnie Earl

Los redoblantes comienzan crepitar y el sonido del hammond hace su majestuosa aparición. La guitarra se presenta con unos acordes sustanciosos y comienza a dialogar con los teclados, que dibujan notas etéreas. Las seis cuerdas, filosas, anuncian que un tren cargado de shuffle está por partir. La música gana en intensidad. Explota. El tren sale a toda máquina. Furioso y vertiginoso. Así de apabullante es el comienzo de The big train, el primer tema del flamante álbum de Ronnie Earl and The Broadcasters.

Just for today es un disco instrumental, aunque tiene su excepción a la regla. Fue grabado durante tres shows que la banda hizo en el estado de Massachusetts y acaba de ser editado por el sello Stony Plain Music. De principio a fin deja en claro que Ronnie Earl es uno de los guitarristas más extraordinarios y exquisitos de las últimas tres décadas. Ya lo dijo B.B. King: “Él es uno de los mejores guitarristas de blues que se pueden encontrar hoy. Me pone orgulloso”.

El disco no tiene rodeos. Ronnie Earl está en la cima, tocando como si le fuera la vida en ello. Desde el profundo Blues for Celie a la soberbia Miracle, la guitarra entra en una especie de trance espiritual que se extiende también a Heart of glass. Earl muestra todas sus cartas y suena tal como la música brota de sus entrañas.

Dedica una porción del álbum a tributar a algunos de sus máximos referentes. En Rush hour, sus punteos denotan su amor y obsesión por el sonido de Otis Rush; mientras que en Blues for Hubert Sumlin llora por la pérdida reciente del viejo maestro. Robert Nighthawk stomp es otra demostración de que él es uno de los dos o tres mejores alumnos de la vieja escuela. Además de un puñado de temas propios, interpreta algunos covers: Ain’t nobody’s bussines, cargado de sentimiento y respeto, y I’d rather be blind, cantado con pasión por Diane Blue. Pero lo más extraordinario, por novedoso y sutil, es la versión bluseada de Equinox, del legendario saxofonista John Coltrane.

A Ronnie Earl lo acompañan Lorne Entress (batería), Dave Limina (piano y Hammond B3) y Jim Mouradian (bajo). Nicholas Tabarias aporta el sonido de su guitarra en Rush hour y Jukein. Todo suena perfectamente amalgamado y fluye con absoluta naturalidad. Ronnie Earl describió el espíritu su disco de la siguiente manera: “Siempre hay que transmitir esperanza y hay que vivir con el corazón abierto. No hay que renunciar antes de que los milagros ocurran”.

5 comentarios:

Guillermo Willy Lojo dijo...

Excelente disco & review !

Agustín Roca dijo...

nuuuu
que buena noticia.

Agustín dijo...

Gracias Martin.muy bueno

Goyo Delta Blues dijo...


q capo Ronnie!

Debbie Blanchard dijo...

Hi Martin. Thank you for the wonderful review of the new album! Debbie