miércoles, 17 de abril de 2013

El gran malbec argentino

Muchos me preguntan por qué el blog se llama Malbec & Blues. La respuesta es simple: son dos de mis pasiones que se maridan a la perfección. El blues es un género musical que nació en el sur de los Estados Unidos, en el corazón Delta del Mississippi, a comienzos del siglo XX, aunque lo más profundo de sus raíces está en el África. Hoy, es un idioma universal que no sabe de fronteras y es un estilo de música orgánico que se define por la pasión y la técnica de sus intérpretes.

El malbec es originario del sur de Francia, pero encontró su suelo y su clima ideal en la Argentina, al pie de la cordillera de Los Andes, lo que lo hace nuestra uva insignia. En los últimos diez años, creció exponencialmente la producción y la comercialización y eso hizo que, además de tener excelentes vinos, tengamos enólogos y bodegueros de prestigio internacional. Hoy hay vinos argentinos en las cartas de los principales restaurantes del mundo y en las góndolas de los supermercados de los cinco continentes.

Le pedí la opinión a Mariano Valdivieso, mi compañero de ruta vitivinícola, antes de que el conservadurismo del mundo del vino nos echara a patadas: “Que el malbec haya dejado de ser una simple uva francesa de gran inserción en el nuevo mundo para pasar a ser el vino emblema argentino, lejos está de ser una novedad. Lo que sí es noticia es lo que nuestro país piensa hacer con el capital ganado. La efectiva fórmula marketinera de ‘El día de...’ se acopla y funciona como el combustible del proyecto económico y productivo. Repasemos: estadísticamente, el malbec equivale al 50 % de las exportaciones de vino argentino embotellado. El Plan Estratégico de Wines of Argentina proyecta para 2020 un porcentaje aún más ambicioso (70%). Por eso hoy, el malbec tuvo su día en el país y en otras 40 capitales del mundo (desde San Pablo hasta Shangai). El plan está en marcha y, al igual que el vino, cada día que pasa se pone mejor”.