domingo, 24 de abril de 2011

Going up the country

Henry Thomas fue un músico itinerante, un verdadero songster. Nació alrededor de 1875 en el pequeño poblado de Big Sandy, en Texas, y murió no se sabe bien cuándo, cómo o dónde. Así como Robert Johnson, pero con menos fábula alrededor de su historia, grabó sólo 23 canciones entre 1927 y 1929, que definieron el sonido del blues de preguerra y conforman el legado cultural más profundo de la música negra y del rock and roll. Pese a eso, su nombre sólo es conocido por los amantes del blues más primitivo. La prueba más cabal de esa relación es una de sus canciones: Bull doze blues.

En agosto de 1968, Alan Wilson ya había escuchado esa canción decenas de veces cuando por fin grabó con Canned Heat su propia versión, a la que llamó Going up the country y que un año después se convertiría en el tema más representativo del festival de Woodstock. Wilson adaptó la letra a su época: los hippies, la ruta y el amor libre. Pero respetó la melodía y su espíritu rural de una manera asombrosa. En la grabación original, Thomas se acompañaba de la guitarra y una especie de zampoña, mientras que Wilson lo hizo con el mismo ritmo pero con un suave acompañamiento eléctrico y el sonido de la flauta de Jim Horn.

I'm going where the water tastes like wine / Voy adonde el agua tiene gusto a vino
We can jump in the water, stay drunk all the time / Podemos saltar en el agua, estar borrachos todo el tiempo



El Canned Heat de los sesenta fue fenomenal en todo sentido. Tenía dos cantantes –Wilson y Bob Hite- muy distintos entre sí que le daban a la banda la posibilidad de tocar diferentes estilos de blues, siempre apuntalados por un guitarrista fantástico como lo era Henry Vestine. Todos ellos eran antropólogos musicales, que escuchaban desde John Lee Hooker y Howlin’ Wolf hasta Wilbert Harrison y Floyd Jones, éstos últimos los verdaderos creadores de los otros dos éxitos de los Heat: Let’s work together y On the road again.

La melodía pegadiza y el festival de Woodstock, especialmente la película, contribuyeron para que Going up the country se convirtiera en un himno de su tiempo, como Like a Rolling stone, California dreamin’ o House of the rising sun, y la música del viejo Henry Thomas, al menos una de esas 23 melodías que compuso, se volviera eterna y universal.



1 comentario:

Alejandro Moreyra dijo...

Muy bueno