martes, 4 de agosto de 2015

Nacido para tocar la guitarra


“Tengo una reputación y todos saben mi nombre, nací para tocar la guitarra, tengo el blues fluyendo por mis venas”. 

Buddy Guy no aparenta la edad que tiene. A los 79 años, el guitarrista nacido en Louisiana acaba de lanzar un nuevo disco, el número 28 de su extensa carrera, y sigue tan activo como siempre. Y tampoco suena como un octogenario. Por el contrario, tanto en vivo como en el flamante álbum, descarga unos solos cargados de adrenalina propios de un joven virtuoso que quiere imponer todas sus condiciones.

Born to play guitar es una aseveración que, creo, nadie se atrevería a discutirle a Buddy Guy. Pero el disco, al igual que algunos de los que editó en los últimos años, tiene un toque exagerado de sobreproducción y suena pesadamente comprimido y ruidoso. Eso tiene mucho que ver con la producción de Tom Hambridge, quien ya trabajó con él en el doble Rhythm & Blues (2013), en Living proof (2010) y en Skin deep (2008), todos discos que comparten esas características sonoras así como una lista de importantes artistas invitados y canciones hechas a la medida para la stratocaster inflamada de Buddy Guy. Hambridge trabajó de la misma manera con James Cotton en Cotton mouth man (2013).

Pero se ve que es lo que Buddy Guy quiere para esta etapa de su carrera. Este álbum poco tiene que ver con lo que grabó en sus comienzos para el sello Chess o ese maravilloso disco noventoso que fue Damn right, I’ve got the blues. Es decir, no apunta tanto a satisfacer a quienes lo escuchan desde hace años, sino que busca arrastrar a nuevos oyentes a los cauces del blues.

Los mejores temas del disco son Born to play guitar, en el que Buddy resume su vida con unas pocas frases. Empieza cantando apenas con unas líneas de guitarra detrás y su voz, desnuda, destila todo el blues que tiene adentro. Luego aparece la banda y el tema gana en intensidad y se impone el estilo Chicago. Aquí se destaca el piano de Reese Wynans al tiempo que los solos de guitarra son profundos pero no tan pirotécnicos. Wear you out tiene todo el calibre de las seis cuerdas distorsionadas de Billy Gibbons y las voces de ambos confluyen de manera excepcional. Kiss me quick y Too late tienen a Kim Wilson como invitado, que aporta el sonido de su armónica en una aproximación a un plano más tradicional. En Come back Muddy, dedicada a Muddy Waters, tema con el cierra el disco, se regodea entre instrumentos acústicos y sin tanto frenesí.

Párrafo aparte merecen las participaciones de Joss Stone y Van Morrison. La cantante inglesa, de una belleza incomparable, deslumbra con su voz soulera en (Baby) You got what it takes, y por momentos suena como poseída por el espíritu de Etta James. El legendario vocalista irlandés aparece sobre el final del disco para cantar a dúo una balada en honor a B.B. King: Flesh & bones tiene algo de Feels like rain y poco que ver con el resto de los temas de este disco. Pero siempre es bueno escuchar a dos grandes juntos.

Un nuevo disco de Buddy Guy siempre es noticia y, desde ya, vale la pena escucharlo. Porque al fin y al cabo es parte de su legado musical.

2 comentarios:

Omar Lombardi dijo...

Que buen álbum !!! El duo con Joss Stone es magnífico y cuando hacen el homenaje a BB King con Van Morrison es mortal !!!!!

Fabian Gremoliche dijo...

Albumes desde el 2001 se editaron en nuestro pais menos Rhythm & Blues si no me equivoco