miércoles, 22 de febrero de 2012

Blues en la Casa Blanca

Es difícil sacarse ciertos prejuicios de encima y olvidar por un instante lo que la historia reciente nos ha enseñado, pero voy a tratar de hacerlo. Y voy a tratar porque creo que la música es más poderosa y trascendente que las políticas belicistas, colonialistas y hostiles. Está claro que Barak Obama no es George Bush, pero también es obvio que no es Gandhi y que para manejar los hilos de ese país ha incurrido en políticas repudiables y condenables, pero que, paradójicamente, el establishment internacional ha reconocido otorgándole un Premio Nobel de la Paz. Anoche pasó algo muy llamativo: la Casa Blanca se olvidó por unos momentos de la crisis internacional y se tiñó de azul. En una gala que tuvo al presidente de los Estados Unidos y su esposa Michelle como anfitriones, una docena de músicos de primer nivel dio un concierto memorable en el que hasta Obama terminó cantando Sweet Home Chicago.

El evento, que fue televisado por la cadena PBS, se denominó Red, White and Blues y contó con la presencia de Buddy Guy, B.B. King, Mick Jagger, Jeff Beck, Keb’ Mo’, Warren Haynes, Derek Trucks, Susan Tedeschi, Shemeika Copeland, Trombone Shorty, Gary Clark Jr. y Booker T. Jones. La música y la buena onda entre los protagonistas fue la constante de la noche. Todos se lucieron. El Rey del blues abrió el show con Let the good times roll y The thrill is gone. Luego el músico de Nueva Orleans Trombone Shorty se despachó con una versión de St. James Infirmary. Buddy Guy y Jeff Beck siguieron con Let me love you baby y luego Mick Jagger, armónica en mano, cantó I can’t turn you loose, Commit a crime (curiosa elección para una velada en la Casa Blanca) y Miss you, el clásico Stone con los coros de Shemeika Copeland y Susan Tedeschi.

Gary Clark Jr., de quien seguramente escucharemos hablar mucho en el futuro, y la hija del legendario Johnny Copeland siguieron con Beat up guitar y luego Clark arremetió con Caftish blues. Ke’ Mo’ continuó con una hermosa versión de Henry. Luego los Allman Brothers Warren Haynes y Derek Trucks, junto a Tedeschi, homenajearon a Etta James con I’d rather go blind. Buddy Guy, Jeff Beck y Jagger blusearon como locos con el histórico Five long years de Eddie Boyd.

El cierre fue con todos los músicos en escena tocando Sweet home Chicago. Hasta Obama se animó a cantar el estribillo luego de que Buddy Guy le inisistiera un par de veces. La verdad fue un gran show. La sala Este de la Casa Blanca se convirtió en club de blues, como parte de las celebraciones del Month of the Black History. Creo que es inevitable tener sentimientos cruzados, pero bueno la música fue la protagonista y creo que eso, al menos en este caso, es lo que realmente importa.