viernes, 30 de septiembre de 2011

El regreso del tornado texano

Yo empecé a escuchar blues gracias a Johnny Winter. A él le debo mi vida musical. Por eso el lanzamiento de un nuevo disco suyo es todo un acontecimiento para mí. Ya lo escuché cuatro veces en las últimas doce horas y cada vez que le vuelvo a dar play me gusta más. Cuántas veces pensamos que el albino estaba más cerca del arpa que de la guitarra. Cuántas veces pensamos que su último disco sería realmente el último. Lo cierto es que Roots, más allá de ser un gran álbum, es la confirmación de que Winter todavía está vivo y muy bien.

Editado por el sello Megaforce y producido por Paul Nelson, Roots fusiona pasado y futuro. Los temas son todos clásicos del blues y los invitados son músicos relativamente jóvenes que tienen un presente formidable y un gran porvenir. El propósito de Johnny Winter fue rendir homenaje a sus mentores y creo que lo logró con creces. Lo mejor del disco es cuando el albino y los guitarristas de los Allman Brothers, Warren Haynes y Derek Trucks, hacen una oda al slide con dos temas del legendario Elmore James: Done somebody wrong y Dust my broom. Otro momento sublime es cuando la esposa de Derek Trucks, Susan Tedeschi, comparte voz y punteos con Winter en una versión fabulosa de Bright lights, Big City, de Jimmy Reed.

La combinación de solos entre el albino y Sonny Landreth en T-Bone shuffle es genial y el cover de Last night, de Little Walter, en la que John Popper descuella con su armónica, pone la piel de gallina. Obviamente no podía faltar su hermano Edgar, quien sopla su saxofón en Honky tonk, de Clarence “Gatemouth” Brown. El resto del álbum se completa con Further on up the road, con Jimmy Vivino como invitado; Short fat Fannie, de Larry Williams, junto a Paul Nelson; Got my mojo workin’, con la colaboración en armónica de Frank Latorre; y Maybellene, el clásico de Chuck Berry, con la participación de Vince Gill. Pero la sorpresa mayor de Roots está al final. Winter alecciona con una notable versión de Come back baby, que popularizó Ray Charles, junto al tecladista John Medeski, integrante del trío jazzero Medeski, Martin & Wood.

Winter ya no tiene el tono de voz feroz de los setenta que se balanceaba entre los blues y el rock and roll de grandes estadios. Ahora es un hombre de 65 años completamente abocado al blues. Su estilo de tocar la guitarra ya no es tan veloz como antes, pero eso no lo hace menos efectivo o pasional. Al contrario, el sentimiento por el blues es lo que mueve a este músico de aspecto frágil y mucha historia sobre sus espaldas. Señores, no se priven de escuchar esta joya del viejo y querido tornado texano.