lunes, 3 de octubre de 2011

Pura sinergia

Basta con escuchar la versión de I’d rather go blind para comprender de manera cabal que Beth Hart es una de las mejores cantantes del momento. El tema, que significó un éxito rotundo para Etta James a finales de los sesenta, cobra una nueva dimensión en la voz de Hart. Desde sus vísceras surge una vocalización conmovedora, cargada de sentimiento, que sólo se retrae cuando desde la guitarra de Joe Bonamassa irrumpen unos punteos intensos, pero contenidos. Es el punto más alto de Don’t explain, el disco que reúne a ambos, y que seguramente será uno de los mejores de 2011.

Este es el tercer álbum de Bonamassa en lo que va del año. Primero fue su trabajo solista, Dust bowl, y luego la secuela de Black Country Communion, junto a Glenn Hughes y Jason Bonham. Justamente durante la grabación de Dust bowl surgió la posibilidad de hacer este disco. Beth Hart colaboró con su voz en No love on the street y ambos entablaron una muy buena relación profesional que ahora se amplió con estas diez canciones, soul y el blues en su máxima expresión, producidas por Kevin Shirley, la mano de derecha de Bonamassa.

El álbum empieza con una nueva lectura, más blusera y eléctrica, de Sinner’s prayer, de Ray Charles. Luego viene otro de los puntos más altos: Hart se esmera para que su versión de Chocolate Jesus, de Tom Waits, suene potente, con la guitarra de Bonamassa exasperada y punzante. El tercer tema es una verdadera sorpresa: una aproximación souleada de Your heart is as black as night, de Melody Gardot, con una orquesta de cuerdas de fondo.

Beth Hart explicó que cuando Bonamassa la convocó para este disco ella pensó que era para colaborar en un par de canciones, como en Dust bowl, pero que finalmente el guitarrista no sólo le cedió un lugar protagónico, sino que la dejó elegir la mayoría de las canciones. El álbum sigue con un cover bien crudo de For my friends, de Bill Withers, y luego con la canción que da nombre al disco, en donde Hart intenta alcanzar el registro vocal de Billie Holyday pero no lo logra del todo. Los solos de Bonamassa aquí se pierden un poco entre la compleja telaraña sonora que forma la orquesta de cuerdas. Algo similar sucede con el último tema, Ain’t no way, de Aretha Franklin. Pero más allá de esos dos pequeños deslices el resto del material es formidable. Tratándose de ellos dos, el rock and roll no podía quedar afuera: interpretan un cover de Delaney & Bonnie -Well, well- que además es el único momento en el que cantan a dúo.

Bonamassa está atravesando un momento fabuloso, no para un solo un minuto de grabar, tocar en vivo y hacer proyectos. Hart, en tanto, está unos pasos más atrás, construyendo su carrera, pero ciertamente por el camino indicado. Don’t explain es el fruto de una buena sinergia y deja la sensación que se volverá a repetir. Se nota que Bonamassa y Hart disfrutaron de las sesiones de grabación y que lograron revivir, a su modo, diez canciones que estaban allí, flotando en el recuerdo.

3 comentarios:

Fabián Gremoliche dijo...

lindo disco, ademas Beth Hart es una talentosa, una vos particular

Ornella dijo...

Si hay alguien que me gusta como canta, esa es Beth Hart. La conoci cuando hizo los coros en el Tema Haunted del disco Bananas de Deep Purple, y a partir de ahi comencé a buscar todo el material de ella. Escucharemos este, gracias por la excelente reseña Martin!

Ale Gallo Negro dijo...

Pf... primera vez que escucho a Beth, me impactó. Muy buen disco! y ahora a escuchar lo viejo de ella así me empapo un poco más, saludos!