jueves, 17 de abril de 2014

El blues de la profecía

Muddy Waters y Pat Hare
Su nombre aparece en letras pequeñas en la historia del blues. Sin embargo, fue una figura importantísima en el amanecer del blues eléctrico. Pat Hare tocó en la banda de Muddy Waters en el mítico concierto de Newport. Su guitarra suena en las sesiones de James Cotton para Sun Records. Grabó también con Howlin’ Wolf, Bobby Bland y Junior Parker. Según los historiadores fue uno de los primeros en usar efectos de distorsión en el blues. Para el musicólogo Robert Palmer sus poderosos acordes “anticiparon el heavy metal”. Y fue uno de los guitarristas que más influenció a los jóvenes ingleses de la década del 60. Pero más allá de la música, detrás de Pat Hare hay una sórdida historia de alcohol, celos y muerte.

“Pat Hare era otro que solía tocar con Muddy Waters y también hizo unas cuantas canciones con Chuck Berry. Una de las que llegaron a ver la luz se titulaba I’m gonna murder my baby y apareció en el baúl de los recuerdos de los estudios Sun después de que Pat hiciera precisamente eso y luego se cargara al policía que mandaron a investigar lo ocurrido: lo condenaron a cadena perpetua a principios de los 60 y murió en una cárcel de Minnesota”, relata Keith Richards en su autobiografía.

Pat Hare
La historia es cierta por más increíble que resulte. Auburn Hare, se llamaba en realidad, nació en Cherry Valley, Arkansas, el 20 de diciembre de 1930. Tal vez por lo extraño de su nombre, su abuela lo empezó a llamar Pat, y ya nadie más le diría Auburn. A los diez años empezó a tocar la guitarra, cautivado por el King Biscuit Show de Sonny Boy Williamson. Siendo adolescente cruzó el río Mississippi y se fue a la meca de la música negra por aquél entonces. En Memphis encontró su destino y perdición. Al compás de la música empezó a abusar del alcohol.

Su primer trabajo importante fue con la banda de Howlin’ Wolf, pero fue echado en 1952 debido a sus excesos. Luego se incorporó como guitarrista de Junior Parker, con quien grabó ocho canciones. Tocó con otras figuras de la época como Ike Turner y Rosco Gordon, hasta que se sumó a la banda de James Cotton, con quien entró al estudio para participar de las legendarias sesiones de Cotton crop blues, en 1953. En paralelo a su trabajo para Sun Records –pese a su conducta errante era uno de los sesionistas preferidos de Sam Phillpis- también grabó con Bobby Bland y Johnny Ace para la discográfica Duke.

En mayo de 1954, Sam Phillips le dio una chance como solista. Fue entonces cuando, acompañado por Israel Franklin en batería y Billy Love en piano, grabó I'm gonna murder my baby -inspirada en el tema de Doctor Clayton, Cheatin' & lyin' blues- y Bonus pay. Pero ninguna de las dos canciones fueron editadas en ese momento, recién aparecieron varios años más tarde cuando Sun Records lanzó una colección de discos con lo mejor de su catálogo. El primero de esos temas resultó profético.

James Cotton y Pat Hare
En 1957, James Cotton se sumó a la banda de Muddy Waters y se llevó a Hare con él, para reemplazar a Jimmy Rogers. Hare se instaló en Chicago y participó del álbum que Muddy le dedicó a Big Bill Broonzy. Pero como a Leonard Chess no le gustaba su sonido distorsionado y crudo no grabó mucho más en los estudios de 2120 South Michigan Av.

Cuando estaba sobrio, Hare era un hombre tranquilo y tímido, pero cuando bebía se volvía incontrolable. Y eso pasaba a menudo. Por eso Muddy Waters lo echó de la banda en 1960, poco tiempo después del festival de Newport. Hare se fue a vivir a Minneapolis y empezó a tocar en la banda de Mojo Buford. El domingo 15 de diciembre de 1963, pocos días antes de su cumpleaños, se pasó la tarde bebiendo vino junto al baterista S.P. Leary. Luego se fue a visitar a un amigo y siguió tomando gin. Cuando llegó a su casa, completamente ebrio, descargó su furia contra su pareja, Aggie Winje. Hubo insultos, siguieron los golpes y finalmente dos disparos. Los vecinos llamaron a la policía. Los oficiales James E. Hendricks y su compañero de apellido Langaard entraron al domicilio y Hare los recibió a balazos. Hendricks murió en el acto pero Langaard se cubrió a tiempo e hirió y detuvo a Hare. Winje fue trasladada a un hospital de la zona y agonizó durante más de un mes. Murió el 22 de enero de 1964.

El 14 de febrero de ese año se realizó el juicio. Hare fue condenado a perpetua y confinado a la prisión estatal de Stillwater. Allí se unió a Alcohólicos Anónimos y dejó la bebida. Formó una banda con otros presos y siguió tocando blues y rock and roll. Con el tiempo, consiguió un permiso especial para salir a tocar y pudo volver a hacerlo con Muddy Waters en algunos shows. Pero en prisión también enfermó de cáncer de pulmón y murió el 26 de septiembre de 1980. Tenía 49 años. Así se terminó la historia de este bluesman injustamente olvidado que hizo lo que muy pocos: grabar un tema profético que cambiaría su vida para siempre.



8 comentarios:

Tonysoulman dijo...

gracias, muy interesante! Esta historia es apropiadad para que hagan la peli

Mariano Agustin D'andrea dijo...

buena historia!

Ricardo Fevrier dijo...

Muy bueno!

Adrian Jimenez dijo...

Buena Nota Martin recordando a este gran guitarrista ( al igual que Willie Johnson ,primer guitarrista de Howlin' Wolf que tambien se le atribuia ser el pionero en distorsionar la guitarra , otro grande muy poco reconocido)

Daniel Chusit dijo...

Que historia.... XDios

Juan Urbano López dijo...

El tema de Pat Hare se basa en un tema de Dr. Clayton. Pat Hare era un bluesman en serio, más allá de lo musical. Otra de las diferencias de los músicos argentinos con los bluesman es que se hacen los cowboys por internet, pero después reculan aunque estén en grupo. El problema con los bluseros acá (los que usan blusas en lugar de camisas), es que se creen Pat Hare, pero son "no me peguen que soy Giordano". Felices Pascuas!

Adrian Legaspi dijo...

Ja ja que historia! Tremendo! Es como dice juan, esos tipos viven de verdad "el blues". No es solo una "experiencia musical" , es un modo de vida..aca podremos -relativamente- reproducir lo musical. Lo otro es pura imaginaria, nadie quiere vivir como esos tipos..

Natalia Nardiello dijo...

tremendo!