sábado, 21 de noviembre de 2015

La historia que había que contar


Los números. Dos años de laburo, 317 páginas, 2000 ejemplares, 50 discos recomendados, decenas de entrevistados y bibliografía consultada. Dos autores y un editor. Esa es la parte fría de Bien al Sur, Historia del blues en la Argentina. Lo demás son historias, anécdotas y hechos que marcaron el devenir del género en nuestro país. Anoche, el libro salió a la cancha por primera vez nada más y nada menos que durante el show de Javier Martínez, prócer del blues y el rock nacional. Fue durante la primera jornada del 4º Buenos Aires Blues Festival que se hizo en La Trastienda. Además del ex Manal, la noche tuvo como protagonistas a los Easy Babies y a T-Bone Blues. Tres generaciones de artistas, algo que el libro explica muy bien.

Las primeras formas de música folclórica afronorteamericana en la Argentina se remontan al siglo XIX, claro que por aquel entonces no se lo denominaba blues, pero fueron los primeros indicios de que la cadencia que con el tiempo identificaría al blues comenzó a sonar por estos pagos. Los primeros que aquí interpretaron algo de blues en sus repertorios fueron músicos de jazz. Oscar Alemán, Lois Blue y Blackie aparecen como los verdaderos pioneros a partir de la década del '30. A ellos, años después, se les sumó Osvaldo Ferrer, miembro de la Antigua Jazz Band. También hubo otros personajes que contribuyeron para la difusión de esta música, como Néstor Ortiz Oderigo y el grupo de coleccionistas encabezado por Guillermo Hoeffner.

En los ’60, los jóvenes rockeros de la época tomaron el blues que escuchaban en los discos de músicos británicos como John Mayall, Peter Green, Eric Clapton y los Rolling Stones, y crearon su propia versión, que con el tiempo se denominó blues argentino. Pappo y Manal son los máximos exponentes de ese estilo. Ellos sentaron las bases de todo lo que vendría después. A comienzos de los ’80, hubo otros personajes que, desde el “ultraunderground” dieron los suyo, como El Blusero León, Pajarito Zaguri y unos jóvenes músicos surgidos del corazón de Floresta que, en la década siguiente, se convertirían en todo un símbolo del blues local, Memphis la Blusera.

Y llegaron los ’90, y el blues fue un boom. A la banda de Adrián Otero y el Ruso Beiserman se sumaron La Mississippi, Durazno de Gala, Las Blacanblus y un renovado Pappo, entre muchos otros. Surgió un circuito blusero en el que sobresalieron el Blues Special Club, El Samovar, Oliverio y Betty Blues. Abrieron disquerías especializadas y los programas de blues coparon las radios. Y llegaron decenas de bluseros de primer nivel como B.B. King, Albert King, Albert Collins, Honeyboy Edwards, James Cotton, Buddy Guy, John Hammond y Taj Mahal.

Hoy, la movida blusera está mucho más consolidada. Tal vez no sea un boom como lo fue hace 20 años, pero sin dudas hay muchísimos más músicos que antes, con una formación más amplia, un público más selectivo y muchas opciones más para escuchar y disfrutar. Y anoche mientras los Easy Babies tocaban Conseguite otra mujer o Javier Martínez recreaba el himno que es Avellaneda blues, Bien al Sur inflaba bien el pecho, porque había una historia para contar y que nunca antes nadie contó.

5 comentarios:

Tony Soulman dijo...

Felicitaciones por el libro. Se ganaron su propia página en la historia del Blues en Argentina!

Rafael Nasta dijo...

Ya lo tengo tremendoo!!! Felicitaciones!!

Luther Blues dijo...

Felicitaciones Martin ! ya tengo lectura veraniega garantizada
Saludos !

Marcelo Duran dijo...

Reserve el mio, ansioso es poco... Junto cn el libro del flaco, tu libro va a ser mi lectura de verano y pueda recomedarlo a amigos

CvC dijo...

Felicitaciones Martin!!