jueves, 4 de junio de 2015

Noche de blues en Barcelona


Tota Blues anima la jam en el Prize Bar, sobre la calle Floridablanca, en Barcelona. Son las 20.20 del miércoles y afuera todavía es de día, algo que adentro apenas se nota. El lugar es pequeño y angosto, pero el público, alrededor de 30 personas, se acomoda sin pretensiones. Algunos se sientan de frente a los músicos, otros casi encima de ellos y el resto al costado de la barra.

Acompañado en guitarra acústica por su socio Martín Merino, Tota comienza soplando su armónica con mucha energía y desempolva un viejo blues instrumental. “Esto es una jam abierta, pueden tocar todos los que quieran. No pretendemos que suban a tocar mejor que B.B. King o Muddy Waters, pero tampoco es un karaoke”, aclara de entrada.

La música fluye entre cervezas y pintxos (tostaditas con jamón, anchoas o alguna otra delicia ibérica) a 1 euro cada uno. Los clásicos se suceden uno tras otro: Worried life blues, Last fair deal gone down, Every day I have the blues, Rock me y I want to play with your poodle, que Tota atribuye a James Cotton. Algunos temas los canta él y otros Merino.

Como en toda jam empiezan a desfilar músicos invitados: Cristian "Pollo" Mora toca un viejo piano acompañando con buen pulso a la dupla argentina, aunque en un momento pifia feo y Tota, entre risas, le dice: "Jodido eso, Pollo". Luego se sienta al piano una muchacha que se presenta como Analí, quien con apenas unos movimientos de su mano derecha muestra su falta de talento: sus solos son difusos y muy poco acompasados. Paquito enchufa su guitarra eléctrica y suma un tímido slide en algunas interpretaciones. Aparece Larry Smith, con el porte de un Allman Brother, pero con un sonido de viola un tanto frenético, para cantar Crossroads.

Afuera la noche empieza su lento despertar. Tota y Merino se toman un breve descanso para luego volver a animar la jam de los miércoles, uno de los pocos eventos bluseros regulares de la ciudad. Tota piensa en Argentina y repasa las veces que fue en estos últimos 14 años, desde que se instaló en la capital catalana. “Fui por pocos días y se los dediqué a mi familia, pero la próxima vez que vaya voy a juntarme a tocar porque ya se lo prometí a unos amigos”, dice este excelente armoniquista argentino de exportación.

1 comentario:

Tonysoulman dijo...

Que grandes Tota y Martín! Dos verdaderos trabajadores del blues.