jueves, 18 de junio de 2015

Blues por K.O.


Sugar Ray Leonard es una leyenda del boxeo. En toda su carrera profesional disputó 40 peleas y ganó 36, 25 de ellas por knock out. Este Sugaray no da golpes de puño, pero noquea con su poderosa voz, que combina una temprana formación cantando en coros góspel, la soltura del soul y la descarnada pasión del blues.

Corpulento y siempre bien empilchado, Sugaray Rayford se convirtió en los últimos años en un verdadero fenómeno, como cantante de los Manish Boys y al frente de su propia banda.

Southside, su tercer álbum solista, abre con Southside of town: Ralph Carter marca unas líneas de bajo con toque jazzero y Sugaray despliega todo su groove. La canción va ganando en intensidad a medida que Leo Dombecki y Gino Matteo arremeten desde los teclados y la guitarra, respectivamente, y aparecen los coros para apuntalar el estribillo. El segundo track, Miss Thang, parte de una base enérgica a cargo de Carter y el baterista Lavell Jones, reforzada por una sección de vientos con marcado swing. El solo de Matteo es intenso mientras que el cantante hace gala de su prestancia. Live to love again tiene un ritmo vertiginoso. Los vientos le dan un toque funky y Rayford saca el soulman lleva adentro.

Texas bluiesman es su alegato en clave de shuffle con el que rinde homenaje a las máximos representantes de esa región: Blind Lemon Jefferson, Albert Collins, Freddie King, T-Bone Walker, Lightinin’ Hopkins y Stevie Ray Vaughan. “Soy un blusero de Texas”, entona mientras Matteo dibuja unos solos limpios y punzantes. Take it to the bank es una joya acústica. Prevalece el sonido ambiente para darle un tono de jukejoint. Bob Corritore sopla su armónica y Matteo desliza un slide desgarrador . En Call of the mission vuelven los caños y los coros femeninos para un marco de R&B muy cool. All I think about es otra vuelta funky con toda la banda a pleno. Take away these blues es una balada en la que el cantante explota con unos alaridos tan profundos e impactantes que es imposible abstraerse. El otro punto alto del tema es la guitarra con reverb de Matteo. El disco cierra con la atmosférica Slow motion.

Con este disco, editado por el sello Nimoy Sue Records, Sugaray Rayford pega fuerte y demuestra que es uno de los cantantes más importantes de la nueva generación.