domingo, 4 de mayo de 2014

Presente y futuro del viejo rock


Fotos Pablo Potapczuk
Se corre el telón y ahí están ellos, engalanados con sus atuendos setentosos y rodeados por luces tenues estratégicamente ubicadas. Julio Fabiani comienza a deslizar el slide sobre las cuerdas de su Stratocaster. Es un punteo profundo inspirado en los Allman Broithers, en Little Feat, en los Black Crowes. Va al núcleo de las cosas. El otro guitarrista, Brian Figueroa, superpone riffs que van conformando la melodía de Adiós, mientras la sección rítmica comienza a despegar sigilosamente. En apenas segundos, Támesis creó un clima místico y tiene a todos elevados. Guido Venegoni, con su frondosa melena, toma el micrófono y pregunta: “¿Cómo están? Nosotros estamos bárbaro” La gran noche que tanto esperaban llegó. Es aquí y ahora, en La Trastienda.

Lo venían preparando desde hacía meses. Usando una analogía futbolera, los chicos de Támesis salieron a jugar una final como verdaderos campeones. Se nota que hubo mucho trabajo previo. Los temas, los arreglos, los solos, las armonías vocales, la combinación instrumental muestran el equilibrio justo entre múltiples ensayos y talento espontáneo.

El rock sureño es el hilo conductor, pero Támesis muestra mucho más: soul cuando se combina la voz de Guido Venegoni con las de las coristas Florencia Andrada y Micky Gaudino; funky en el momento en que Diego Gerez le imprime efectos a su teclado respaldado por la contundencia de los vientos de Mauro Chiappari y Yair Lerner; psicodelia cuando las guitarras y el hammond entran en trance; y rock and roll clásico cuando todos explotan con fuerza, apuntalados en el dinamismo de la rítmica de Homero Tolosa y Sacha Snitcofsky. ¿Y blues? Siempre está presente aunque no lo parezca. En cada punteo de los violeros se percibe esa raíz negra. Parafraseando a Muddy Waters, la Escuela de Blues tuvo un hijo y su nombre es Támesis.

La noche de gala tiene sus invitados. Nicolás Bereciartúa, el hijo de Vitico, se suma con su slide al jam sureño de Canción espiritual. Julian Kanevsky, guitarrista de Andrés Calamaro, aporta experiencia y solos demoledores en Desperté, mientras que Nico Raffetta, tecladista de Ciro y los Persas, derrocha un swing fabuloso en Equivocado.

El repertorio está conformado por temas de sus dos discos, Aprendiendo a volar (2011) y Mensaje para vos (2013), y un par de covers, como siempre suelen hacerlo. Esta vez tocan Bitch, de los Rolling Stones, y Adónde está la libertad, de Pappo, ambas cantadas con mucha fuerza y buen registro por Guido, un hechicero arriba del escenario.

Támesis es el presente y futuro del viejo rock. Se nota que la banda está perfectamente ensamblada y que entre ellos se llevan genial. Y además de lo que muestran arriba del escenario cuentan con el respaldo de un equipo de gente que trabaja mucho y muy bien en todo lo que los rodea. Ya superaron con éxito La Trastienda y van por más, mucho más. Como decía Tom Petty en Into the great wide open: “El cielo es el límite”.

9 comentarios:

Marcos Lenn dijo...

Felicitaciones...merecidísimo vieja..!! Aguante Tamesis!!

Florencia Andrada dijo...

esaaaaaaaaa!!!!

Lucho Sampedro dijo...

Gran show, la verdad que tienen una polenta barvara, como pelan.

Aldo Andrada dijo...

Grande TAMESIS, que buena crónica del show

Guido Vene dijo...

Terrible Martín! GRACIAS!

Tito Blues dijo...

Buenisimo Martin! Vamos Tamesis!

Oscar Castro dijo...

¡Muy buen show!

Brian Agustin Figueroa dijo...

GRANDEEE MARTIN !!! gRACIAS !!

Anónimo dijo...

Ke buen rocanroll muchachos!!!!