martes, 23 de mayo de 2017

Tuvimos tanto blues


Tal vez sea la reunión blusera del año. Pero, paradójicamente, es probable que el disco no deje conforme a los bluseros. TajMo está alejado de ese blues crudo, rasposo, que vibra al calor del juke joint y es demasiado prolijo. Hay una sobreabundancia de producción como en los últimos discos de Buddy Guy. La pregunta que surge entonces: ¿Eso es malo?

Taj Mahal y Keb' Mo' son, sin dudas, dos de los artistas más importantes y representativos del género por estos días. Aunque son de generaciones distintas, ambos están amparados por una extensa trayectoria y gran talento. Esta reunión, más allá de ser prometedora desde lo musical, viene con toda la parafernalia de la industria discográfica. Por un lado está bueno porque le da visibilidad al blues, lo expone a una audiencia más amplia, algo que siempre intentamos rescatar. Pero por el otro abusa de recursos que lo alejan del género y lo desnaturaliza.

¿TajMo es un disco de blues? Sí, lo es, pese a que muchas de las canciones no lo son. El álbum está pensado para ganar premios, para que los artistas se exhiban en los programas más vistos de la tevé estadounidense y para que suenen en todas las radios. No por nada uno de los covers es Waiting on the world to change, que lleva la firma de John Mayer. La versión que hace el dúo es muy buena, con mucho feeling, y un exqusito aporte en coros de Bonnie Raitt, pero que seguramente va a fastidiar a más de uno. El otro cover es Squeeze box, de The Who, que aquí lo transforman en un zydeco festivo que no honra a la versión original.

Entre lo mejor del disco está el primer tema, Don't leave me here, una oda al Delta del Mississippi con ritmo funky, buenos caños, la armónica serpenteante de Billy Branch y solos de viola cortos pero efectivos. She knows how to rock me es la canción más acorde a la historia de los protagonistas, tiene algo del Fishing blues de Taj Mahal o el Tell everybody I know del disco debut de Keb' Mo'. Shake me in your arms sobresale por sus armonías vocales y los solos de guitarra de Joe Walsh. Diving duck blues, de Sleepy John Estes, es el tema más tradicional de todos: Taj Mahal toca la guitarra acústica y Keb' Mo' una resonadora mientras se reparten las estrofas. Por último podríamos agregar aquí la souleada That's who I am, en la que se destaca un exquisito slide y solos de mandolina de Colin Linden.

En el otro extremo del álbum está Om sweet om, un R&B tan tierno que, si no fuera por una cuestión temporal, podría ser uno de los temas más escuchados de FM Horizonte. Ni la armónica melodiosa de Lee Oskar lo salva. All around the world es una canción alegre que podría funcionar bien en Playing for change, por ejemplo, pero aquí choca contra los mejores blues que interpretan. En el extremo inferior de las consideraciones, por no decir el peor de los temas, está Soul, con ribetes de pop africano, percusión de música ligera y cierto toque cubano que no sería tan malo si tuviera alguna reminiscencia de Buena Vista Social Club... pero no, no la tiene.

En definitiva, se pueden rescatar algunas canciones pero el disco está lejos de los grandes trabajos de Taj Mahal -Taj Mahal (1968), The Natch'l blues (1969), o el más reciente Señor blues (1997)- y del gran debut discográfico de Keb' Mo' de 1994. Seguramente se venderá bien, ganará algún premio y dentro de un año, cuando pierda su status de novedad, se acumulará en la pila de discos olvidables.


3 comentarios:

Fernando Toral dijo...

Aburrido de punta a punta. Inexplicable dueto. Taj Mahal no necesita premios ni ventas y el otro perdió la brújula hace rato.

Luther Blues dijo...

Vamos a ver que sale de esta junta , no los escuche aun pero prometen parece

Nacho Lopez dijo...

Excelente reseña