lunes, 6 de octubre de 2014

El núcleo del blues


Cisco Herzhaft va directamente al núcleo del blues. Con su guitarra bucea en las profundidades de una música que se remonta a comienzos del siglo XX. Y lo hace con un notable respeto por la tradición. Así lo demostró en su visita a Buenos Aires, en febrero del año pasado cuando se presentó en La Trastienda en el marco del El 4º Festival de Blues de Verano. Y así lo ratifica en su nuevo álbum.

Este francés de 67 años, nacido en Le Bouscat, cerca de Bordeaux, tuvo un temprano interés por el blues. Pero fue un encuentro con John Lee Hooker, a fines de los 60, que lo marcó a fuego: primero lo vio en vivo y después lo acompañó en segunda guitarra durante una gira por su país. En los 80, tuvo una etapa folk, hasta que a comienzos de los 90 formó un dúo con Bernard Brimeur, con quien editó varios discos, y ya no tendría vuelta atrás con el blues.

En sus álbumes solistas previos a éste -Ghost Cities (2002), Cisco’s cooking (2008) y The Cisco System (2010)- mostró de manera contundente cuál es su perfil musical y qué es lo que busca. Ahora, vuelve a apostar por el sonido tradicional, aunque tamizado con su particular estilo vocal. Con la guitarra utiliza el slide y el fingerpicking y la mayoría de los temas los compuso él.

El disco comienza con la excelente Dance the boogie for me, con ese ritmo hipnótico tan característico de John Lee Hooker que él reproduce magníficamente. Sin dudas lo mejor y más polémico del álbum es su composición Bentonia, Mississippi, inspirada en el lugar que dio origen a grandes músicos al blues como Skip James, Jack Owens y Jimmy “Duck” Holmes, pero aquí la incursión rapeada por el MC francés Rockin’ Squat le da todo un toque distintivo y audaz. Terry “Harmonica” Bean, uno de los músicos más auténticos del country blues en actividad, suma su sonido profundo en tres temas: The e-dying man, Hospital blues y el clásico CC Rider. En You won’t get nobody, Herzhaft se acompaña por una banda integrada por Guy Bélanger en armónica, su viejo compañero Bernard Brimeur en contrabajo y Patrick Cosseti en batería. La rítmica se vuelve a sumar a él en On the route to 66, donde descolla con el slide haciendo gala de su pasión por la escuela del Delta.

Good hand es un excelente álbum, en el que el francés encara con convicción los distintos estilos surgidos del Mississippi. Una verdadera clase abierta que no se puede desperdiciar.

2 comentarios:

Tana Spinelli dijo...

Tana Spinelli Me encanta Cisco! Of course jaj!

comprar bases de rap dijo...

Joderrrrr, pffff que buenoooo!!! No conocía esta música, el toque de rapeo le da una magia increible.
Muy buen blog sí señor, ya solo por esta entrada seguiré visitandolo!