domingo, 23 de diciembre de 2012

El regreso de Memphis la Blusera

Las luces se encienden, calle Corrientes, se llena de gente, que viene y que va”. La vuelta de Memphis la Blusera no podía ser en otro lugar que ese. Pero el escenario no fue el del Gran Rex o el Ópera, sino el del viejo cine Los Angeles, un sitio tan tradicional como poco frecuente para los recitales de blues. El regreso fue una gran celebración y un sentido homenaje a Emilio Villanueva y Adrián Otero, pero además fue la presentación en sociedad de Martín Luka como cantante.

Luka vivió una noche de emociones fuertes, algo así como cuando un jugador debuta en la primera del equipo del que es hincha y resulta figura y goleador. Luka siempre fue fan de Memphis y no es ningún improvisado: hace muchos años que está al frente de La Luka y también integró otras bandas como la Mr. Jones Band y el trío Dall-Lazo-Luka. Cuando “El Ruso” Beiserman y Emilio Villanueva decidieron volver con Memphis fueron a buscarlo directamente a él, a quien ya conocían de la época de Viejos Lobos. Ayer, Luka estuvo a la altura de las circunstancias. Cantó con garra y talento. Se mostró seguro y con buen manejo del escenario, siempre respetando a la figura del Ruso y la historia de la banda. Su voz suena muy parecida a la de Otero, aguardentosa y áspera, pero creo que tiene un mejor registro y es más melódico.

El resto de la banda se mostró muy sólida. El maestro Gustavo Villegas y Guillermo Trapani combinaron teclados con un ritmo de boogie perpetuo; el violero Marcelo Fiasche fue subiendo los decibeles de a poco; el Ruso y Matías Pennisi, el flamante baterista, marcaron el ritmo mezclando experiencia y juventud; mientras que Giuseppe Puopolo ocupó con devoción el lugar que dejó vacante la muerte de su amigo, Emilio Villanueva. El trompetisa Miguel Tallarita lideró una sección de vientos que explotó en la mitad de los temas; y los ex guitarristas de la banda, Alberto García y Lucas Sedler, aportaron sus solos en algunos de los clásicos.

Luka y compañía salieron a escena vestidos de negro. El Ruso apareció unos segundos después contrastando con su traje blanco. La canción elegida para comenzar fue No se detiene, con la que le arrancaron algunas lágrimas a varias personas. La banda repasó temas de todas sus épocas. Tocaron Lo mismo boogie, Sopa de letras, Alma bajo la lluvia, Tonto rompecabezas y En todas las ciudades. También estuvieron La bifurcada y Montón de nada; así como los blues más puros: el de Rosario, el del estibador y Nunca tuve tanto blues.

El sonido fue muy bueno y el nuevo Memphis sonó genial. Se notó la dedicación y esfuerzo que pusieron en los ensayos. Sólo hubo un pequeño inconveniente con un cable díscolo que los obligó a tener que cortar La flor más bella y volver a empezar. “Pasa hasta en las mejores familias”, dijo con razón el Ruso. El boogie, con un Villegas endemoniado, llegó de la mano del Perro llorón y Boogie mama. El cierre fue con Moscato, pizza y fainá, como querían todos. Luego hubo un momento emotivo más: Luisa Caballero, la mamá de Emilio Villanueva, recibió un ramo de flores y el afecto de todo el teatro. La mujer tiene 92 años y, según dijo el Ruso, sin ella Memphis nunca hubiera existido. El bis fue con otro clásico, El blues de las 6.30. Luka estaba conmovido y feliz. Arengaba a la gente a cantar y todos terminaron de pie aplaudiendo y bailando. Los músicos saludaron mientras la gente gritaba “Memphis no se va, Memphis no se va”. Y Memphis no se fue. Volvió para una más, otra vez Moscato, pizza y fainá…

Hacía muchos años que no escuchaba a Memphis y desde el 93 que no los iba a ver en vivo, la última vez fue cuando tocaron de soporte de Chuck Berry en Obras. Pasaron casi 20 años y muchas cosas en el medio, pero ayer me encontré con una banda con el espíritu renovado, disfrutando al máximo y con muchas ganas de seguir haciendo lo que está en su esencia: tocar por amor a la música y a su gente.

13 comentarios:

Gabriela Bassiliou dijo...

genial la critica! felicitaciones...y esto recien comienza!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Silvia Parry dijo...

SOS UN CAPO MARTIN!!!!!

Ine Ambrogio dijo...

Sr. Luka, su voz estuvo impecable anoche.

Valeria Franceschi dijo...

GENIOS TOTALESSS!!!

Jeremías Leandro Brito dijo...

es para bajarse el sombrero

Martín Sassone dijo...

Posteo un comentarion de Daniel Mancini que me pareció interesante:

"El cantante de La Blusera es una gratísima revelación. Con registro, color e inflexiones similares a las de Otero, cuidó de no trascender los temas más allá de cómo los hacía Adrián. Martín Luka, uno de los grandes detalles de la noche junto a una banda poderosa y precisa. Tres datos: 10 músicos sobre el escenario y 12 con los invitados; el baterista, Matías Pennisi, de 23 años. Ejecución y técnica notables y un manejó de los picos de la banda hecho con gran seguridad; la frialdad del público. Es verdad que no sabían con qué se iban a encontrar pero, salvo en el final, faltó el clima festivo que siempre acompaño a la banda. Larga vida a la Blusera!"

Perro Gorosito dijo...


Excelente Martín!!! Gracias!

Juan Carlos Stefanutto dijo...

Imposible describir mejor, lo que vivimos todos los que estuvimos anoche, tanto arriba como abajo del escenario. Felicitaciones una vez más!

Gustavo Villegas Piano dijo...

Gracias Martin po tu comentario me pone muy feliz

Anónimo dijo...

Estuvo genial el recital, mucha energía y amor a la música,muy emotivo también. Muy buena crítica, yo lo viví como lo cuentan. ¡Vamos Memphis, la Vuelta!

Luther Blues dijo...

Tu magnifica critica me ha hecho evocar las inolvidables noches de Cemento (con las escaramuzas de allbos y toritos de por medio) en donde esta banda se plantaba como lo mejor del pais .
Muchas felicidades Martin y que viva por siempre La Blusera
Un abrazo

Martín Sassone dijo...

Luther, maestro, seguramente nos hemos cruzado en una de esas noches de Cemento de 1993. Abrazo

Vera dijo...

Qué gran emoción, el regreso de la blusera!!! Es una de las grandes bandas que marcó indeleblemente mi adolescencia!
Me hubiese encantado estar allí y sentir ese calor pero pasé las navidades lejos de la ciudad.

Me hizo pensar el comentario de Martín referido a la frialdad del público: el "clima festivo" que se generaba en aquellas inolvidables noches de blues y euforia (que al recordarlas me erizan la piel...), creo que es irrepetible. El espíritu de los 80 y 90 seguramente vive en los canosos y arrugados sobrevivientes que somos, pero los tiempos cambian y mucha agua corrió bajo el puente del rocanrol local... muchos queridos personajes ya no están, otros están cachusos o prefieren quedarse en casa, con los nietos, o tomando puntualmente la medicación! jajaja

Los nuevos Memphis deberán encontrar su nuevo público que se irá rearmando según pasen las fechas. Claro que los de siempre que quedamos vamos a estar ahí! pero como dice Neruda "Nosotros los de entonces ya no somos los mismos", en mi caso he abandonado aquellos pogos furiosos, excesos y trasnochadas locas, no por evangelización sino porque ya no me da el cuero y al otro día el cuerpo pasa factura!!!
Abrazos, feliz por el regreso y por que la llama no se apague nunca,
Oooo Vamo la bluseeeee
la bluseeee
la bluseeee, vamo la bluseeeee