jueves, 15 de agosto de 2019

Woodstock blues


El festival de Woodstock marcó el fin de una era. Los “tres días de música, amor y paz”, que se celebraron entre el 15 y el 18 de agosto de 1969, representaron el desmoronamiento del sueño de hippie al ritmo de las mejores bandas y solistas de rock de la época. Mucho se habló y se escribió por estos días del histórico evento que se realizó en las afueras de Nueva York, así que aquí vamos a centrarnos en algo puntual: en Woodstock no hubo blues, al menos blues tradicional. Ese gran festival de la música negra se llevó a cabo ese mismo año, unos días antes, en Ann Arbor, y reunió a la crema de la crema del blues como Muddy Waters, Howlin’ Wolf, T-Bone Walker, B.B. King, Otis Rush y Freddie King, entre muchos otros. Pero en Woodstock, entre nubes de marihuana, flores, barro y psicodelia hubo una buena dosis blusera que aportó la generación de músicos blancos que estaban adoptando el género y llevándolo a una nueva dimensión.

Tal vez el más importante de ellos fue Johnny Winter, quien se presentó con la misma banda con la que ese año grabaría su disco debut para el sello Columbia: a sección rítmica conformada por Tommy Shannon y Uncle Joe Turner, y su hermano Edgar Winter como invitado. El set del albino, que se concretó el último día, incluyó los temas: Mamma talk to your daughter, Leland Mississippi blues, Mean town blues, You done lost your good thing now, Mean mistreater mama, I can´t stand it, Tobacco road, Tell the truth y Johnny B. Goode. El show, que debía comenzar a las 15:00 se retrasó más de diez horas por la tormenta y duró unos 45 minutos. Fue una de las mejores performances del festival y Michael Wadleigh lo filmó todo, pero el manager de Winter luego se negó a que él apareciera en la película y en la banda sonora. Aunque en 1994, el tema Mean town blues fue incluido en el Box Set The 25th Anniversary Collection. La actuación completa de Winter finalmente se editó en cd en 2009.

Otra actuación memorable fue la de Canned Heat, quienes tocaron el día sábado por la tarde. Dieron un show poderoso en el que Bob Hite, el Oso, mostró todo su potencial y Alan Wilson su talento heredado de Elmore James. La banda la completaron Harvey Mandel en guitarra, Larry Taylor en bajo y Adolfo "Fito" de la Parra en batería. Mandel había reemplazado a último momento a Henry Vestine que había abandonado el grupo por una pelea con De la Parra. El setlist incluyó I’m her man, Goin’ up the country, A change is gonna come/Leaving this town, Rollin’ blues, Woodstock boogie y On the road again. Canned protagonizó una de las mejores escenas de la película: mientras tocaban A change is gonna come (no el tema de Sam Cooke, sino un blues bien denso) un joven se subió al escenario y corrió a abrazar a Hite. Éste, en vez de empujarlo y sacárselo de encima, lo abrazo y evitó que los de seguridad se lo llevaran. Así siguió cantando mientras la cámara registró como el muchacho le sacaba los cigarrillos del bolsillo de su remera y se encendía uno.

El domingo, minutos pasadas las 20:00, apreció en escena el grupo británico Ten Years After, con el guitarrista y cantante Alvin Lee a la cabeza. Su show tuvo muchos problemas de sonido, más que nada por la alta humedad que obligó a Lee a tener que hacer unos parates entre tema y tema. El repertorio incluyó dos clásicos del blues, Spoonful y Good morning little shcoolgirl, pero fue su versión de I’m going home, con extractos de Blue suede shoes, Whole lotta shakin' goin' on y Boom boom, la que realmente trascendió y fue incluida en la película.

Mountain, la banda del guitarrista Leslie West, interpretó una gran versión de Stormy Monday, el grupo inglés Keef Hartley Band versionó a B.B. King (Think it over) y a Sleepy John Estes (Leavin’ trunk), y Janis Joplin, una de las máximas figuras del festival cconcluyó su actuación con Ball n’ chain de Big Mama Thornton.

Debido al mal clima, el descontrol de los miles y miles de jóvenes que asistieron y la pésima organización, el festival se extendió hasta la mañana del lunes 18. Alrededor de las 6 de la mañana de ese día fue el turno de la Paul Butterfield Blues Band. La banda poco tenía que ver con la que había grabado los dos primeros discos y se había presentado en el Festival de Monterey en 1967. Ya no estaban Michael Bloomfield, Elvin Bishop, Mark Naftalin y Sam Lay. Ahora lo acompañaban Howard "Buzzy" Feiten (guitarra), Rod Hicks (bajo), Ted Harris (teclados), Phillip Wilson (batería) y una ponderosa sección de vientos. No sólo los miembros eran otros, el espíritu del grupo era otro también. Tocaron durante poco más de una hora una lista de temas más souleados y la armónica de Butterfield sobresalió apenas en Driftin' y Everything's gonna be alright.

El cierre de Woostock, se concretó a las 9 de la mañana del lunes. En ese día y horario inusual se presentó Jimi Hendrix con su nueva formación, The Band of Gypsys, con Billy Cox (bajo), Larry Lee (guitarra rítmica), Mitch Mitchell (batería), Juma Sultan y Gerardo "Jerry" Velez (congas). El show duró más de dos horas y es una de las presentaciones más emblemáticas, aunque no la mejor, del guitarrista zurdo. Tocó muchas de sus canciones más clásicas entre las que se destacaron sus blues Hear my train a-comin' y Red house. Parte de la actuación de Hendrix quedó registrada en la película, pero en la banda de sonido original apenas agregaron  su versión del himno estadounidense. En la edición del 25 aniversario agregaron dos temas más -Voodoo Chile y Foxy Lady-, aunque en paralelo MCA lanzó el show completo en un disco que tituló Jimi Hendrix: Woodstock. 

Fue así como, de alguna manera, el blues, la semilla de gran parte de la música contemporánea estadounidense, se hizo presente en el festival más trascendental de la historia del rock.

2 comentarios:

Marcelo Martino dijo...

Muy Buena nota Martin !!!

Oscar Castro dijo...

Buena Sassone. Pero, como dice Homero: "los 60's terminaron aquel día...el 31 de diciembre de 1970".