Durante su aparición en el show de los Allman Brothers vi que el viejo Hubert cargaba a cuestas con un tubo de oxígeno. Su asistente lo acompañó hasta una silla, donde se sentó y tocó los temas Smokestack lightning y Key to the highway, aunque no cantó ninguno de los dos. Fue ovacionado por la gente y también por Warren Haynes y Derek Trucks.
La noche siguiente, la del domingo 27, fui hasta el Iridium Jazz Club, sobre Broadway, en pleno Times Square, para verlo junto a su banda. A las ocho en punto, cinco músicos -todos ellos blancos y ninguno conocido- comenzaron un set que duró unos 20 minutos en los que tocaron temas tradicionales del Delta y de Nueva Orleans. Incluso en un momento dudé si había entrado el día indicado. Pero luego el cantante, quien también tocaba la armónica y la guitarra, y cuyo nombre no recuerdo, presentó al maestro. La escena se repitió: su asistente ayudó a Hubert a subir al escenario y a que se sentara en una silla.
Durante una hora tocó su clásico repertorio: la mayoría de los temas que cantaba Howlin' Wolf. Sus punteos siguen siendo exquisitos, aunque se nota que le falta fuerza y que se cansa enseguida. Es admirable que un tipo a los 79 años y con evidentes problemas de salud siga en la ruta. El público, que no era mucho, lo aplaudió con afecto y él devolvió ese cariño con sus mejores blues.
Al cabo de esa hora se fue por donde había entrado, la banda tocó unos minutos más y luego se fueron. Eran las 21.30. Pagué mi cuenta, 14 dólares por dos cervezas Amstel, y salí. En la escalera de entrada al Iridium ya se había formado una nueva fila de personas. Hubert volvería a tocar un segundo showa partir de las diez. Es que Hubert es así: lleva el blues tan adentro que va a tocar hasta morir.


e & Friends – Harmonica blues
Joe Louis Walker’s Blues Conspiracy – Live on the Legendary Rhythm & Blues Cruise. Podría decir que el segundo tema justifica todo el disco: Walker y Johnny Winter interpretan Ain’t that cold. La viola del albino suena extremadamente voraz junto a la voz curtida del anfitrión. Pero lo bueno es que el disco tiene mucho más. Para empezar es una grabación en vivo,
Tim Woods – The blues sessions. Hace unos días estaba navegando en busca de data del recientemente fallecido Big Jack Johnson y me encontré con este álbum del sello Earwig. Yo no conocía a Woods y me sorprendió que un músico relativamente oscuro en la escena blusera contara con la colaboración de Big Jack, “Honeboy” Edwards, John Primer, Bob Stroger y Allen Batts en su álbum debut. Leyendo un poco más comprendí que Woods es, pese a que hace 25 años que viene tocando en bares y festivales, la apuesta a futuro del sello. Cuando escuché el disco finalmente comprendí porque esos músicos decidieron colaborar con él y porqué Earwig pone sus fichas allí. Woods es un gran cantante y un violero que se balancea entre el sonido clásico de Chicago y las raíces del Delta. Otro nombre que garantiza larga vida al viejo y querido blues.

Lady in Satin (1958). Ya hice una reseña de este álbum en un
Billie Holiday – Billie’s blues (1988). Este compilado del sello Blue Note fue el primer disco de ella que tuve en mis manos. El álbum abarca tres períodos. Los primeros diez temas son parte de un concierto que la cantante dio en enero de 1954 en Alemania junto a músicos de la talla de Buddy DeFranco, Carl Drinkland y Sonny Clark. Después sigue con cuatro canciones grabadas en Nueva York para el sello Aladdin y cierra con una versión tempranera de Trav’lin’light grabada en 1942 en Los Angeles para el sello Capitol. Imprescindible para empezar a descubrir su música
Dee Dee Bridgewater - Eleanora Fagan (1915-1959)
Billie Holiday – Remixed & reimagined (2007). Este disco no es para puristas. El sello Columbia reunió a una serie de músicos, rappers y disc jockeys para abordar desde una perspectiva más moderna la música de Billie Holiday. El resultado es dispar. Hay algunos temas que están realmente buenos, que tienen mucho groove, pero hay otros en donde se pierde la esencia de Lady Day. De todas maneras, es un buen álbum para que las nuevas generaciones lleguen a ella y también para escuchar en una fiesta o en una reunión con amigos. En cierta medida es una demostración de que, más allá de los arreglos o el coqueteo electrónico, su música es universal y eterna.
Beady Eye - Different gear, still speeding. Luego de la pelea entre los hermanos Noel y Liam Gallagher en 2009, que terminó con la partida del primero de Oasis, el segundo decidió seguir adelante junto a Gem Archer, Andy Bell y Chris Sharrock. Si bien es cierto que en algún momento pensaron seguir enrolados bajo el nombre que los hizo tan famosos, luego optaron por llamarse Beady Eye. Según Liam, el nombre lo eligieron porque es “fucking cool”. Obviamente este disco podría ser un nuevo álbum de Oasis, aunque tiene un sonido bastante más retro, ya que Noel era quien estaba más volcado a la música moderna. Aquí tenemos buen rock and roll, con guitarras furiosas y con algún guiño al blues en el que sobrevuela una armónica chillona. En Different gear, still speeding quedan bien patentes las influencias beatle y stone de Liam.
The King of Limbs. Mi relación con Radiohead es muy particular. Los amantes de la banda seguramente no van a estar de acuerdo conmigo: creo que sus discos de los noventa, The Bends y Ok Computer, son insuperables y todo lo que hicieron desde entonces está dentro de un espiral creativo y experimental bastante elitista. Es difícil que alguien que escucha blues disfrute de algunos de sus últimos trabajos, incluso de su ópera maestra Kid A, el álbum con el que abrieron la década pasada. La fusión de texturas y sonidos, y su perpetua búsqueda de lo nuevo están dirigidas a un público fiel que ya tiene el oído acostumbrado a su música. En definitiva, para los bluseros y los rockers este disco puede servir como una “cortina”, para escuchar algo distinto cuando pinte. Pero si eso ni siquiera les interesa, no pierdan el tiempo: ninguna de las ocho canciones los va a conmover.

Roomful of Blues - Hook, line and sinker. Si bien es cierto que los músicos que hicieron grande a esta banda –Ronnie Earl, Sugar Ray Norcia, Duke Robillard, Ron Levy, Curtis Salgado- ya no están, los que se calzan hoy el overol del jump blues forman un equipo muy sólido que suena como si todo el pasado del grupo hubiera quedado condensado en ellos. Este disco, el número 15 de la banda, es realmente excepcional: el cantante Phil Pemberton, el guitarrista Chris Vachon y el saxofonista Rich Lataille -el único miembro original que queda- son los pilares de la magia festiva de los Roomful. Hook, line and sinker es un gran disco: fue creado para pasarla bien y está inspirado en temas de Floyd Dixon, Earl King, Clarence “Gatemouth” Brown, Amos Milburn y Leiber & Stoller.
ock 'n' roll party (Honouring Les Paul). No esperen de este disco una nueva faceta experimental de Jeff Beck. Por el contrario, tenemos al guitarrista repasando temas de los cuarenta y cincuenta, algo así como lo hizo en 1993 con 

The Jolly Boys feat. Albert Minott – Great expectation. Este es uno de esos discos que llegó a mi vida de pura casualidad. Una amiga subió a Facebook el video de un cover de Amy Winehouse –Rehab- y no pude evitar verlo. Quedé sorprendido por unos viejitos jamaiquinos que destilaban mucha onda. La impresión que tuve fue similar a la que me provocó Compay Segundo y el resto de los Buena Vista Social Club la primera vez que los escuché. Me fue imposible quedarme de brazos cruzados y no indagar más acerca de quiénes eran estos tipos. Así llegué a Great expectation, un álbum de covers de esta banda que toca mento, un estilo jamaiquino anterior al reggae y al ska. Se trata de un disco acústico en el que, además del cover de la excéntrica cantante inglesa, interpretan temas de Lou Reed (Perfect day), Iggy Pop (I´m a Passenger y Nightclubbing), The Doors (Riders of the storm), los Rolling Stones (You can't always get what you want), Steely Dan (Do it again) y New Order (Blue monday). Un album súper cool y muy pilas que no tiene desperdicio.
The Pretty Things – BBC Sessions. Es un gran disco para variar un poco del eje Beatles-Stones al que estamos tan acostumbrados. En los sesenta esta banda fue tan buena como las otras dos. Hacían muy buen rock and roll, pero comercialmente siempre estuvieron opacados por Jagger, Richards, Lennon y cía, especialmente fuera de Inglaterra. De todas maneras, dejaron muchísimos discos y grandes canciones. Este compilado doble de la BBC abarca el período 1964-1975. El sonido es excelente, la interpretación –independientemente de las distintos sesiones- es suprema y la colección de temas se balancea entre covers como Big boss man, Roadrunner y Route 66 con canciones propias como Balloon burning, Onion soup/Another bowl y Summer time.

, el súper grupo que formó junto a Glenn Hughes y Jason Bonham. Ahora está con los últimos retoques de su flamante álbum solista: Dust bowl promete ser una nueva andanada de blues power de este guitar slinger que ya dejó de ser una promesa hace rato para convertirse en uno de los máximos exponentes del blues moderno. Dust bowl tendrá 12 canciones, fue producido por Kevin “Caveman” Shirley (el mismo que produjo Black rock) y cuenta con invitados de lujo como Glenn Hughes, John Hiatt y Vince Gill. “Este es el mejor disco que hemos hecho”, dijo Bonamassa en una entrevista. Habrá que creerle. Aquí les dejo el corte de difusión que se llama igual que el disco. Enjoy!!!







