El periodista Nicolás Igarzabál suma un nuevo volumen a la extensa bibliografía sobre Luis Alberto Spinetta con el lanzamiento de Días de Pescado, editado por Gourmet Musical. El libro pone el foco en un período breve pero decisivo: los años 1971 y 1973, cuando el fundador de Almendra impulsó la experiencia de Pescado Rabioso y se acercó a una sonoridad más cruda, influida por el hard rock y la psicodelia internacional.
Lejos de abordar la totalidad de su trayectoria, Igarzabál opta por concentrarse en la transición que siguió a la disolución de Almendra. Ese quiebre marcó para Spinetta una etapa de redefinición artística y personal que él mismo describió como “oscura” y “caótica”. En paralelo a la ruptura sentimental con Cristina Bustamante y a su inmersión en un entorno de alta experimentación y consumo de LSD, el músico buscó desprenderse de las exigencias de la industria discográfica, incluso cuando Muchacha (ojos de papel) se convertía en un éxito comercial masivo.
El libro reconstruye los primeros ensayos de Pescado Rabioso en la casa de la calle Arribeños y en una quinta de Castelar facilitada por Jorge Pistocchi. Allí, junto a Black Amaya y Osvaldo “Bocón” Frascino, comenzó a delinearse un power trío que miraba tanto al blues eléctrico como a la experimentación local. La influencia de guitarristas como Jimi Hendrix y el peso de bandas como Led Zeppelin aparecen como telón de fondo de esa búsqueda sonora.
Uno de los capítulos centrales está dedicado al debut oficial del grupo, en la madrugada del 6 de mayo de 1972 en el Cine Metro. Igarzabál reconstruye esa jornada a partir de crónicas de revistas como Pelo y La Bella Gente y del diario La Opinión. El concierto dejó buenas impresiones y abrió una seguidilla de presentaciones en un clima político y social atravesado por la crisis del régimen militar que había encabezado Juan Carlos Onganía y que continuaron Roberto Levingston y Alejandro Lanusse.La grabación de Desatormentándonos en los estudios Phonoalex, la posterior incorporación de Carlos Cutaia y la abrupta salida de Bocón —quien abandonó la banda en pleno show— son narradas con apoyo en textos de época, entre ellos un artículo de Miguel Grinberg que el autor rescata para aportar contexto y mirada crítica.
El año 1972 resultó clave para la consolidación del grupo. Con la llegada de David Lebón, Pescado dejó de ser trío y amplió su paleta sonora. Participó del festival BA Rock y fue parte de la recordada noche del Luna Park en la que se atribuye a Billy Bond la arenga “¡Rompan todo!”. Ese mismo año editaron Pescado 2, álbum que incluyó composiciones como Nena boba, Credulidad y Hola dulce viento.
Igarzabál también repasa el verano de 1973, cuando la banda alcanzó su punto máximo de actividad, con giras por la costa atlántica y actuaciones en Buenos Aires en un contexto de creciente tensión con las fuerzas de seguridad. La aparición en la película Rock hasta que se ponga el sol amplió la exposición pública del grupo en un momento de transición política que culminaría con el triunfo electoral de Héctor Cámpora.
Sin embargo, el éxito artístico no evitó la fractura interna. A mediados de 1973, Pescado Rabioso se disolvió en medio de tensiones personales y diferencias creativas. Spinetta quedó solo con el nombre del grupo por cuestiones contractuales y decidió cerrar el ciclo con Artaud, un disco que llevaba el sello de la banda pero que en los hechos fue un proyecto solista, presentado en el Teatro Astral en agosto de ese año.
Con un enfoque documental y apoyado en testimonios, archivos, fotos inéditas y publicaciones contemporáneas, Días de Pescado propone releer esos dos años como una bisagra en la historia del rock argentino. Más que una biografía convencional, el libro se presenta como la crónica de una transición: la del artista que, tras el fin de una etapa fundacional, eligió “viajar” hacia territorios más intensos y riesgosos antes de volver a transformarse.



















