sábado, 31 de julio de 2010
Solo con mis discos
jueves, 29 de julio de 2010
TV Music Show
Later with… Jools Holland debe estar entre los tres mejores programas de música de la historia de la tevé. Media docena de bandas o músicos en vivo por show. Pocas palabras y mucho rock and roll para todos los gustos. Jools Holland es un buen conductor pero además es un gran pianista que se da el gusto de tocar con sus invitados. Later with… va a cumplir 18 años en el aire y tiene con que vanagloriarse: por allí pasaron músicos tan diversos como Rickie Lee Jones, Franz Ferdinand, The Who, Radiohead, Manu Chao, Al Green, Swing, Buddy Guy, Van Morrison o Steve Winwood por solo nombrar a unos pocos de una lista interminable. Acá les dejo dos videos impresionantes de ese show. Joe Bonamassa junto a Jools Holland y Johnny Cash tocando Folsom Prision Blues.
lunes, 26 de julio de 2010
El blues de los White Stripes
La primera vez que escuché a los White Stripes no me impactaron demasiado, salvo por el tema Seven Nation Army, del disco Elephant. El resto me pareció muy básico. Debo admitir que algún prejuicio me traicionó en ese momento. Tiempo después volví a escucharlos y realmente entendí qué buscaba Jack White con ese formato y ese estilo: un rock and roll minimalista y potente en el que él podía expresar de manera libre su pasión por el blues.Hace pocos días me di un gusto enorme: vi la película It might get loud, de Davis Guggenheim. En ella, Jimmy Page, The Edge y Jack White cuentan sus vivencias con la música y las guitarras. Luego se juntan a intercambiar puntos de vista y a tocar (una hermosa versión de The Weight, de The Band). Jack White explica que el rojo, el negro y el blanco, y el dibujo del caramelo en la batería de Meg son todas distracciones para ocultar lo que hacen: tocar como Son House. “Estamos flotando alrededor de la estructura del blues”, admite. “Cuando escuché Grinnin’ in your face supe que era lo que quería hacer con mi vida. Aún hoy me sigue pareciendo la mejor canción del mundo”.
Guitarra y batería es la fórmula de los "hermanos" White. El sonido es un combo feroz de garage rock, punk y blues. Música sencilla de las entrañas de la ciudad de Detroit. Comprendo a los puristas del blues que los castigan o desprecian, pero su música no está destinada a ellos. Es para ese pequeño y desmembrado grupo de jóvenes oyentes que no se conforman con la oferta actual de máquinas, efectos y melodías pasajeras. Los White Stripes ofrecen un camino diferente para llegar a la verdad. Hay varios blues en sus discos: Stop breaking down, de Robert Johnson y el tradicional St. James Infirmary blues, en el álbum debut de 1999. En De Stijl, de 2000, interpretan Death letter, de Son House, y Your southern can is mine, de Blind Willie Mc Tell. En los restantes discos hay varios blues de Jack White.Más allá de sus proyectos paralelos, The Raconteurs -donde el blues no parece tener tanto espacio- y The Death Weather, o sus colaboraciones con los Rolling Stones, la cantante country Loretta Lynn o Alicia Keys en la última película de 007, Jack grabó para la banda de sonido de la película Cold Mountain un par de temas y una muy buena versión de Sitting on top of the World.
Con todo, la música de los White Stripes es una fusión de Son House, Jon Spencer, The Stooges, Led Zeppelín, Robert Johnson, R.L. Burnside y los New York Dolls. Con una década en el ruedo se han convertido también en influencia de muchas otras bandas que siguen ese concepto de blues crudo, amplificado y absorbente: The Black Keys, Holly Golightly and The Brokeoffs e incluso The Coral, por nombrar sólo a algunos.
Los géneros musicales van tomando distintas direcciones. La música es dinámica y muchas variables influyen en su desarrollo y estructura, más en estos tiempos híper globalizados. Así como la migración de los negros del Mississippi alteró el la esencia acústica del blues, estas nuevas bandas hacen algo parecido. En el caso de los White Stripes, ya lo dijo Jack: detrás de todo está el blues.

jueves, 22 de julio de 2010
Lanzamientos de julio
Jimmy Thackery – Live in Detroit. Vaya si pasaron algunos años desde la primera vez que escuché a Jimmy Thackery. Era 1992 y en una cueva de discos de Belgrano conseguí su primer álbum solista, Empty Arms Motel. Thackery, que venía de tocar con los Nighthawks, me causó una gran impresión, con una potencia vocal arrolladora y una versatilidad con la viola que hasta ese momento apenas había escuchado en tipos como Hendrix, Vaughan y Johnny Winter. Su nuevo disco en vivo es en gran medida instrumental, tiene diez temas –hay covers de Albert Collins y Memhis Slim- y mucha zapada. Amigos de la guitarra: acá tienen a un verdadero gladiador de las seis cuerdas.
Sandi Thom - Merchants and Thieves. Hace un par de años apareció por Internet cantando una balada neofolkie en la que decía que le gustaría ser una punk rocker con flores en su cabeza. De la nada, el tema llegó a número uno y Sandi se hizo popular con una linda melodía, fresca y auspiciosa. Pero vaya uno a saber qué le pasó por la cabeza y el espíritu a esta joven escocesa en estos años: de repente se despachó con un enorme disco de blues, que cuenta con la colaboración del genial Joe Bonamssa en dos versiones distintas del tema This ol’ world. Una voz nueva en el mundillo del blues. Para tener en cuenta.Sheryl Crow -
100 Miles From Memphis. Este disco aporta muchas novedades a la música de Sheryl Crow. No es aburrido como los últimos, suena muy funky y la producción y participación del guitarrista Doyle Bramhall II le aportan mucha más sensatez musical y estética. En el primer tema, Our love is fading, Sheryl parece Morcheeba. Después sigue en clave de reggae con Eye to eye, con Keith Richards como invitado en primera guitarra, y luego una versión muy souleada de Sign your name, de Terence Trent D’Arby, junto a Justin Timberlake. Long road home es un tema súper cool para disfrutar arriba del auto. El resto del álbum es tan bueno como los primeros temas. Tanto soul hay en su camino a Memphis que cierra con el clásico los Jackson 5, I want you back.
Herbie Hancock – The Imagine Project. H H es uno de los fundadores del jazz moderno, integró la banda de Miles Davis en un período revolucionario y tuvo una carrera solista envidiable. Hancock, al igual que Davis, siempre buscó hacer algo distinto mirando hacia adelante. Un par de años atrás fue alabado y premiado por el disco River: The Joni letters, un tributo a Joni Mitchell. Ahora sorprendió con un disco de muy buenos covers junto a invitados muy diversos. El álbum es mucho más que jazz. Es un arcoiris de sonidos, una fusión que engloba rock, folk y distintos ritmos del mundo. Pink, Seal, India Arie y Jeff Beck lo acompañan al pianista en una versión groovie de Imagine. Susan Tedeschi y Derek Trucks se lucen en Space Captain. Otros invitados son Los Lobos, John Legend, Dave Matthews, Wayne Shorter, Juanes y Chaka Khan. Muy bueno.Mark M
ay Band – In Texas Live. Mark May nació en Ohio pero tiene temple texano. Musicalmente es un hijo directo de la escena blusera de Houston. Es un gran guitarrista de esos que tocan rápido y potente y que sacuden todo con cada punteo. Un gran disco en vivo que refleja toda la fiereza de este virtuoso. In Texas Live tiene diez temas, entre los que hay algunas canciones propias y covers de Neil Young (Ohio), Dickey Betts (In memory of Elizabeth Reed) y Albert Collins (Lights are on but nowbody’s home). Blues que rockea, texas style.
jueves, 15 de julio de 2010
De la barrica
sábado, 10 de julio de 2010
Blues from Texas
El último disco de Jimmie Vaughan es fantástico. Blues de Texas en su máxima expresión. Un sonido impecable y una estética ideal. Hacía nueve años que no sacaba un disco solista y ahora entiendo por qué: se nota que estuvo trabajándolo mucho. Plays Blues, Ballads & Favorites tiene todo lo que un álbum del género tiene que tener. Swing, boggie, shuffle, solos de guitarra, armonías vocales, armónica, buenos caños. Los temas son en su mayoría clásicos. Vaughan interpreta versiones de Jimmy Reed, Roy Milton, Guitar Junior, Little Richard y Willie Nelson, entre otros. Lou Ann Barton y Bill Willis acompañan a Jimmie en un par de temas. El resto de la banda son todos seleccionados de lujo: Derek O’Brien, Ronnie James, Kaz Kasenoff, Grez Picollo, Billy Pitman y George Rains. En todas sus facetas, el hermano de SVR siempre dejó su sello: tanto con los Thunderbirds, junto a su Stevie en Family Style, o con Omar Kent Dykes. Y ahora lo mismo en este nuevo regreso. Plays Blues, Ballads & Favorites es un disco que no va a pasar desapercibido. Ya es uno de los mejores álbums del año. En diciembre sabremos si fue el mejor.jueves, 8 de julio de 2010
Retratos de Nueva Orleans
Acabo de terminar de ver una gran serie. Una de esas obras de arte memorables que muy cada tanto nos da la tevé. Hay tres razones por las cuales Treme es excelente. La primera: es obra de David Simon, creador de The Wire, una de las mejores series de todos los tiempos. La segunda razón es por la magnífica realización: elección de los personajes, actuaciones, ambientación, guión. La tercera, y fundamental, es la música. Amigos, Nueva Orleans es un lugar donde la cultura es una mixtura muy colorida y está tan arraigada como las raíces de un árbol a la tierra. Hay jazz, cajun, blues, zydeco, R&B, funky. En Treme, la música es la receta para todo. Allá todo tiene ritmo, hasta la muerte. Allá se llora bailando.
Treme cuenta la historia de una ciudad arrasada por el huracán Katrina. Muestra la desidia del gobierno para reconstruirla y los protoganistas son un grupo de personas que, a pesar de todo, trata de salir adelante. No esperen disparos ni efectos especiales. Treme es un documento periodístico profundo, una recreación de lo que sucedió en esa ciudad después de Katrina. El huracán desnudó la miseria institucional de ese país durante la administración de Jorge W. Arbusto. Promesas incumplidas, decisiones absurdas, corrupción, violencia policial y desesperanza fueron algunas de las consecuencias.
Treme tiene muchas voces. Sus protagonistas en algún punto se cruzan, así como pasaba en The Wire. Es genial Antoine Batiste (Wendell Pierce, que hizo de Bunk en el policial de Baltimore), un músico profesional muy apegado a la tradición que trata de sobrevivir tocando donde sea. Después está Janette, cocinera muy reconocida por sus pares, que tuvo que cerrar su restaurante porque no podía afrontar los gastos. Ella tiene una historia con Davis (Steve Zahn), un disc jockey, músico y pro legalize que ama la cultura de Nueva Orleans y hace de todo por defenderla.
John Goodman interpreta a un escritor que está casado con una abogada. Ambos deben luchar contra el sistema para que éste no acabe con lo que queda de la ciudad e incluso de sus vidas. Albert Lambreaux es un jefe indio Mardi Gras muy testarudo, que dará todo por conseguir que la gente desalojada vuelva a sus casas y por mantener vivos sus antiguos rituales. Y está su hijo, Delmond, que es un músico profesional de jazz que triunfa en Nueva York y que reniega de sus raíces.
También está la parejita de músicos callejeros, cuyos caminos se están separando. Y Ladonna, la ex mujer de Antoine, que tiene la posibilidad de irse a otra ciudad a vivir como una reina y se queda en Nueva Orleans para averiguar qué pasó con la vida de su hermano y cuidar a su madre.
Treme, que es el nombre de la zona más musical de Nueva Orleans, tenía que tener algo más. Y eso es el desfile de grandes músicos que interpretan un pequeño rol y dejan su sello en la serie: Dr. John, Coco Robicheaux, Allen Toussaint, Elvis Costello, Steve Earle, McCoy Tyner, Terence Blanchard, Cassandra Wilson, Ivan Neville, Art Neville, John Mooney, Irma Thomas, Lloyd Price, John Boutté y Clarence “Frogman” Henry.Son apenas diez capítulos grandiosos que hacen reflexionar y emocionar, siempre al ritmo de la buena música. Señor Simon, muchas gracias por Treme.
domingo, 4 de julio de 2010
48 horas en NY
Viernes 18.45hs. Williamsburg Waterfront está en Brooklyn y tiene una sensacional vista panorámica de Manhattan. Para llegar apenas tuve que tomar la línea L del subte desde Union Square y luego caminar cinco cuadras. Tardé diez minutos. Me encuentro con una fauna interesante. Gente de treinta y pico, tatuada luciendo sus remeras de Faith No More, Sonic Youth y Alice in Chains. Paraíso alternativo. La vibra del hard rock comienza a palpitarse. El sol está terrible. Mucho más intenso que el día anterior. Arde. Aquí, la brisa no corre o, al menos, no se siente. La gente está dispersa, en su mayoría haciendo cola para comprar alcohol. Sube un muñeco al escenario. Es un comediante, que con el correr de los minutos se vuelve insoportable. Los gringos no se amontonan junto al escenario y aprovecho para acercarme lo más que puedo. Por fin el señor de lo chistes malos se va y deja su lugar a Razhel, un negro corpulento y maestro del beat box, que hace vibrar literalmente todo con su punchi punchi. Ya son casi las nueve y la gente está impaciente. Es que hace más de diez años que Faith No More no se presenta en Nueva York y para esta raza de hardrockers el Second Coming Tour es todo un acontecimiento. Mike Patton entra caminando apoyándose en un bastón, pero a juzgar por lo que se verá luego es un chanza, un guiño a su público. “Estamos todos más viejos”, dice. Pero durante hora y media tocan todo lo que tienen que tocar y esa vejez aparente, camuflada con trajes de colores pastel, se disipa. Abren con Reunited y la lista de canciones que le siguen incluye: Land of sunshine, Evidence, Last cup of sorrow, Easy, Ashes to ashes, King for a day, Epic y Just a man. El segundo tema que tocan es Out of nowhere. Yo estoy parado muy cerca del escenario. Tan acostumbrado a ver otro tipo de shows que me olvidé del pogo. Así que cuando empiezan salgo despedido hacia un costado. Mi tobillo maltrecho no lo resiste. Gente grande, parece mentira, ja! En definitiva, que gran banda Faith No More, buenos soldados del rock and roll.
48 horas en Nueva York.
domingo, 27 de junio de 2010
Wine song 38
Una balada desesperada llena de soledad y desamparo. Un amor que no está, mañanas frías y un deseo de compartir que no se puede concretar. Y el vino glorioso matinal, que no es bebido por la gente buena, es un bálsamo cuando uno no encuentra el camino a casa y no tiene a dónde ir. Lanegan, que hace poco tocó en Buenos Aires, se crío musicalmente en los noventa en el estado de Washington, donde está Seattle. Compartió grabaciones con Kurt Cobain, fue miembro de Screaming Trees y colaboró con Queens of The Stone Age, Mad Season. MORNING GLORY WINE fue editada en su último disco, Bubblegum, de 2004.miércoles, 23 de junio de 2010
Mirá quién canta blues

Nunca me gustó demasiado. Su voz chillona me ponía un poco nervioso y su look extremadamente ochentoso no me mataba en absoluto. En su momento, Girls Just Want to Have Fun me pareció apenas simpática y a Time After Time recién la empecé a disfrutar con la versión de Miles Davis. Pero hay que decirlo: está mujer de peinados coloridos es un icono de la cultura pop.
Hoy 23 de junio, un día después de su cumpleaños 57, me senté a escuchar su nuevo disco. Memphis Blues puede ser un buen intento de Cyndi Lauper por darle un nuevo rumbo a su carrera o apenas un cambio pasajero y marketinero. Algunos pueden pensar que es una movida comercial, tal vez… pero también puede ser el álbum de una mujer a la que le llegó la hora del blues. Yo sé que hay grandes cantantes que no tienen la repercusión que va a tener este disco y eso puede fastidiar a más de uno. Lo cierto es que muchos seguiremos escuchando a Etta James, Shemeika Copeland, Madeleine Peyroux, Shirley King o Sue Foley.
De todas maneras, es posible que el álbum de Cyndi Lauper abra las puertas del blues a otros... o tal vez no y solo los disfruten, en otro plano, sus seguidores. Es un álbum desparejo y levemente agradable si uno deja los prejuicios de lado. Ella canta muy bien algunos temas y en otros su voz parece apagada o en segundo plano. Los temas son todos clásicos -Just Your Fool, How Blue Can You Get?, Early in the Mrning, Rollin' & Tumblin'- y hay grandes invitados: B.B. King y Allen Toussaint, Ann Peebels, Charlie Musselwhite y Jonny Lang.
Veremos que le depara el tiempo a este disco. Lo más probable que nada. Los que escuchan blues posiblemente no le den play ni una sola vez y los fanáticos de ella seguirán girando alrededor de sus canciones de los ochenta.
martes, 22 de junio de 2010
Música por el mundo
(Fotos: Martín Sassone)
sábado, 19 de junio de 2010
Back in the seventies
Los setenta vuelven con todo. Aquí tres discos recientemente editados. Tres blues-rockers, cuarenta años más viejos, pero con el mismo espíritu de siempre. The old cowboys ride again…
Rick Derringer - The three Kings of the blues. Rick Derringer siempre estuvo en segundo plano. En los setenta cobró algo de notoriedad como el guitarrista de Edgar Winter y también por integrar la banda de Johnny Winter. Siempre fue un animal rabioso de las seis cuerdas y ahora, a esa ductilidad, le sumó años de experiencia. Su últimio disco es una especie de homenaje a Albert, Freddie y B.B. King que incluye una selección de temas que no necesariamente responden a los tres grandes. Es un muy buen disco en el que Derringer no se tira atrás. La guitarra es la protagonista absoluta de este álbum compuesto de once canciones, entre las que se destacan Just a little bit, Key to the highway, Killing floor y Love her with a feeling.
Steve Miller – Bingo!. Pasaron 17 años desde el último álbum de estudio del cowboy del espacio y ahora volvió con un gran disco, en el que retorna a sus bases bluseras más profundas. Steve Miller fue uno de los grandes protagonistas de la década del setenta. Empezó con un sonido más blusero y luego fue mutando hacia un pop híbrido. Pero ahora, curtido, vuelve a las raíces. Hay dos invitados de lujo: Joe Satriani y Norton Buffalo, éste último participó de la grabación de Bingo! poco antes de morir. Miller se despacha con temas de Jimmie Vaughan (Hey yeah y Don’t cha now), Lowell Fulson (Tramp), All your love (Otis Rush), Rock me baby (B.B. King) y Who’s been talkin’ (Howlin Wolf), entre otros clásicos del género.
Foghat – Last train home. Es cierto que sólo queda un miembro original de la banda, el baterista Roger Earl, y que los buenos tiempos quedaron atrás con la partida de Rod Price y, más tarde, con la muerte de “Lonesome” Dave Peverett. Pero Earl y el grupo la siguieron peleando y –casi- nunca dejaron de presentarse en vivo. Tocan blues y rock and roll con mucha fuerza y firmeza. Suenan bien. Los dos covers de Elmore James, It hurts me too y Shake your Money maker, son de lo mejor del disco junto a Lousiana blues. El trabajo de Bryan Bassett en guitarra, especialmente con el slide, es excelente. El sonido del álbum –el primero de estudio en siete años- no es novedoso pero sí está cargado de la energía del rock arena y eso es mucho decir. Los dos últimos temas tienen un bonus de lujo: la participación del legendario Eddie Kirkland.
Rick Derringer - The three Kings of the blues. Rick Derringer siempre estuvo en segundo plano. En los setenta cobró algo de notoriedad como el guitarrista de Edgar Winter y también por integrar la banda de Johnny Winter. Siempre fue un animal rabioso de las seis cuerdas y ahora, a esa ductilidad, le sumó años de experiencia. Su últimio disco es una especie de homenaje a Albert, Freddie y B.B. King que incluye una selección de temas que no necesariamente responden a los tres grandes. Es un muy buen disco en el que Derringer no se tira atrás. La guitarra es la protagonista absoluta de este álbum compuesto de once canciones, entre las que se destacan Just a little bit, Key to the highway, Killing floor y Love her with a feeling.
Steve Miller – Bingo!. Pasaron 17 años desde el último álbum de estudio del cowboy del espacio y ahora volvió con un gran disco, en el que retorna a sus bases bluseras más profundas. Steve Miller fue uno de los grandes protagonistas de la década del setenta. Empezó con un sonido más blusero y luego fue mutando hacia un pop híbrido. Pero ahora, curtido, vuelve a las raíces. Hay dos invitados de lujo: Joe Satriani y Norton Buffalo, éste último participó de la grabación de Bingo! poco antes de morir. Miller se despacha con temas de Jimmie Vaughan (Hey yeah y Don’t cha now), Lowell Fulson (Tramp), All your love (Otis Rush), Rock me baby (B.B. King) y Who’s been talkin’ (Howlin Wolf), entre otros clásicos del género.
Foghat – Last train home. Es cierto que sólo queda un miembro original de la banda, el baterista Roger Earl, y que los buenos tiempos quedaron atrás con la partida de Rod Price y, más tarde, con la muerte de “Lonesome” Dave Peverett. Pero Earl y el grupo la siguieron peleando y –casi- nunca dejaron de presentarse en vivo. Tocan blues y rock and roll con mucha fuerza y firmeza. Suenan bien. Los dos covers de Elmore James, It hurts me too y Shake your Money maker, son de lo mejor del disco junto a Lousiana blues. El trabajo de Bryan Bassett en guitarra, especialmente con el slide, es excelente. El sonido del álbum –el primero de estudio en siete años- no es novedoso pero sí está cargado de la energía del rock arena y eso es mucho decir. Los dos últimos temas tienen un bonus de lujo: la participación del legendario Eddie Kirkland.
miércoles, 16 de junio de 2010
Tom Petty plays the blues
El título es engañoso pero no está alejado de la realidad. Mojo no es un disco estrictamente blusero pero es lo más cercano al blues que puede hacer Tom Petty. Es una aproximación al sonido de Chess pero con todos temas propios.
Su primer álbum para el sello Reprise lo encuentra una vez más con los fieles Heartbreakers, pero esta vez todo en directo y sin overdubs, El primer tema es un blues rabioso. Sigue con First flash of Freedom, una canción que recuerda mucho al sonido californiano de los sesenta con unos solos de guitarra muy psicodélicos. Running man's bible y The trip to Pirate's Cove son dos temas con la impronta clásica de su música en los que se luce la guitarra del legendario Mike Campbell.
Tom Petty está de regreso con un gran álbum que dejará satisfechos a sus fanáticos, a los rockeros y a los amantes del blues.
sábado, 12 de junio de 2010
Princesa del Blues
Shirley King sabe como entretener al público. Baila, gesticula, bromea, sacude el culo, provoca y, claro, también canta. La hija de B.B. King heredó de su padre la voluptuosidad de su cuerpo, la capacidad de seducir a la gente con ritmo y su buena onda. El viernes por la noche dio un show bárbaro en La Trastienda. Más de una hora y media con clásicos del blues y un par de gemas del soul en los que desplegó toda su energía vocal.
Todo comenzó con la banda -Daniel Raffo y “Alambre” González en guitarras, Mauro Ceriello en bajo, Nicolás Raffetta en teclados y Patricio Raffo en batería- tocando un shuffle para después darle la bienvenida a Gerald Noel, el saxofonista que viaja junto a Shirley King. Siguieron con Watermelon man y después con Further on up the road. Luego subió Shirley, a quien le encantan las canciones con referencias sexuales y doble sentido como Got my mojo working, Hoochie coochie (wo)man y Rock me baby. En cada uno de esos temas sacudió toda su humanidad y jugueteó con un par de hombres del público.
Fue muy bueno el laburo de los guitarristas: Alambre (o mejor dicho el Elvin Bishop argentino) con un sonido más rockero y luciendo el slide en un par de ocasiones, y Daniel Raffo (o el Tony Soprano del blues), con su sonido más cercano al de B.B. King. Este último tuvo un mano a mano muy interesante con Shirley en Rock me baby. Otros de los temas que cantó la hija del Rey del Blues fueron Woke up this morning, Wang Dang Doodle, dedicado a Koko Taylor, y dos clásicos históricos del soul: Mustang Sally y I feel good.
El final fue muy caliente, ya todos estaban de pie, otros bailaban entre las mesas y sillas que se arremolinaban sin control. Hubo aplausos y hasta algún que otro alarido de aprobación para una vertiginosa versión de Sweet Home Chicago. Shirley King hizo lo que mejor sabe hacer: entretener al público con su voz y sus movimientos desinhibidos y provocativos. No por nada es la Princesa del Blues. Su show tiene una definición: satisfacción garantizada.
miércoles, 9 de junio de 2010
Wine song 37

RED WINE, MISTAKES, MYTHOLOGY es una perlita de To the sea, el último disco de Jack Johnson. El tema empieza con una armónica y después se anima como todas sus canciones. El trovador le canta al vino y a la mitología; a los errores y a las disculpas. A los pájaros que cantan, a las verdades a medias, a cómo aprender a reírnos para dejar de llorar. Y ahora su música está regada de tinto. Fresco y joven. Nacido de una viña californiana. Este es el mundo de Jack.
martes, 1 de junio de 2010
Lanzamientos de mayo
Magic Slim & The Teardrops – Raising the bar. Magic Slim es un ícono del blues de Chicago. Los que escuchan blues hace mucho tiempo saben de lo que hablo y los que lo vieron en vivo en sus visitas a la Argentina o en algún bar de Chicago, más todavía. Raising the bar es un disco excelente. Puro ritmo auténtico. Energía desbordante y potencia rockera. En el octavo álbum para el sello Blind Pig, Morris Holty y su banda reafirman el compromiso que tienen con el sonido tradicional urbano. Once temas imperdibles entre los que hay composiciones de J.B Lenoir (Mama, talk to your daughter), Elmore James (I can’t hold out), Roosevelt Sykes (Sunny road blues) y Robert Nighthawk (Gonna move to Kansas City). Este va camino a a ganar los W.C. Handy Awards.
Jack Johnson – To the sea. Compone. Sale de gira. Ensaya. Graba. Jack Johnson hace de todo y lo hace muy bien. A pesar de la locura con la que se vive hoy en día -anuncios, contratos, abogados, negocios, cifras, cheques, compromisos, estrés, globalización o lo que sea- Jack Johnson sigue tan relajado y genuino como siempre. El gurú de la buena vibra sigue en sintonía con el mundo de la melodía, la paz y el relax. Una vez más creó temas magníficos como You and your heart, No good with faces, From the clouds y The upsetter que se suman a la lista de clásicos como Flake, Taylor, Better together o Times like these. Escuchar este disco es como tomar una cerveza fría en una tarde de verano o como zambullirse en el agua fría en un día sofocante.
The Black Keys – Brothers. Así como los White Stripes, The Black Keys es un dúo poderoso con una estructura de guitarra y batería que toca un blues minimalista derrochando electricidad a borbotones. Pero a diferencia de la otra banda, los Black Keys son mucho más salvajes. Son psicodélicos y primitivos. Su música recuerda a los discos “malditos” que Howlin’ Wolf y Muddy Waters grabaron para Chess a fines de los sesenta. Brothers es un álbum hipnótico y atmosférico en el que las canciones fluyen como la niebla en la madrugada. El sonido de estos muchachos es cautivante. Es una propuesta diferente, una expedición al más allá para los puristas del blues y un hallazgo invalorable para los amantes de la buena música.
Smokin’ Joe Kubek & B’Nois King - Have blues will travel. El comienzo, con el tema que da nombre al disco, es demoledor. Suena tan potente como ZZ Top o, casi, como AC/DC. El segundo track, Got you out of my blood, sigue la misma línea y así con el resto de las canciones. Kubek y King vienen tocando juntos desde hace 20 años, se conocen y se complementan a la perfección. Tienen ese poder para tocar juntos, esa hermandad sobrenatural, que en algún momento supieron tener Brownie McGhee y Sony Terry, Cephas & Wiggings, o Anson Funderbergh y Sam Myers. Para los que se vuelven locos con el blues de Texas y con los solos de guitarra pirotécnicos, éste disco es muy recomendable.
Hank Williams III – Rebel within. El nieto del legendario Hank Williams e hijo del célebre Hank Williams Jr. acaba de editar uno de sus mejores discos de su carrera. En Rebel within prevalece el outlaw country y la música hillbilly, sin dejar de lado el rock and roll duro. Aquí, a diferencia del trash metal de su proyecto paralelo, Assjack, Hank III suena auténtico. Las letras de las canciones están inspiradas en su pasión por el alcohol –Gettin’ drunk and fallin’ down, Drinkin’ ain’t hard to do, Moonshiner’s life y Drinkin’ over mama- y también en las drogas –Tore up and loud-. Los excesos de este forajido son el nutriente de su música. Un disco para conocer la esencia del White trash rural.
jueves, 27 de mayo de 2010
El rock & roll no se mancha
(Foto: Martín Bonetto)A primera vista, para el que no los conoce, parecen dos bufones y un actor porno clase B de los setentas. Los dos primeros ocultos tras sus extrañas barbas largas y los irremplazables anteojos negros, y el restante dando la cara sin problema, con cierta actitud pendenciera, mostrando sus brazos fornidos. Para el que los conoce, y nunca los vio en vivo, los tres tipos parecen dibujados, sacados de un comic. Hasta que empiezan a tocar. Ahí la imagen pasa a un segundo plano y el rock and roll gira y gira como un tornado. Y ellos saben de tornados, son de Texas.
Hay dos ZZ Top. Uno es el del show, las chicas, la coupé, el juego y las barbas largas. El otro es el power trío que suena apabullante, con largos solos de guitarra, que se alimenta de las raíces del blues. Porque ZZ Top es una banda de blues, tal vez una banda carnavalesca, un Kiss texano, puede ser, pero que suena genial y vertiginoso. Los tipos hace 40 años que tocan juntos y ya saben que, a pesar del neón, los videos, la fama y la parafernalia, lo que realmente importa es la música. El rock and roll no se mancha.
El concierto del Luna Park fue estupendo. Tocaron una hora y media a toda máquina. Empezaron con un clásico ochentoso, Got me under pressure, en el que las voces de Billy Gibbons y Dusty Hill se complementaron a la perfección. La del primero sonó cavernosa y oscura, mientras que la del bajista fluyó melodiosa y chillona. Enseguida se despacharon con Waiting for the bus y bajaron un cambio con Jesus just left Chicago. Se sienten cómodos tocando blues. No hay duda.
Entre I'm bad, I'm nationwide y el clásico del blues Rock me baby hubo una escena bizarra. Subió una chica de jean ajustado y musculosa, se acercó a Billy Gibbons y empezaron a dialogar micrófono de por medio. El se hizo el winner y ella le hizo preguntas tontas. Fue bastante malo el acting, aunque algunos se divirtieron. Por suerte terminó rápido: otra señorita subió y le dio un sombrero texano, las dos le dijeron que querían escuchar blues y el trío volvió a la música.
Cheap sunglasses y My head is Missisppi, con un solo fantástico de Gibbons, y I need you tonight dieron pie al homenaje de la noche: Hey Joe, inspirada en la versión de Jimi Hendrix. Después siguieron con Brown Sugar (nada que ver con el tema de los Stones). El bombo y el bajo sonaron feroces y muy funky. Deben haber causado más de una taquicardia. La guitarra, arenosa y sedienta, serpenteaba entre el boogie que se apoderaba del escenario. Con Just Got Paid trasladaron el rock arena de los setentas al Luna Park. Gibbons cambió de guitarra y con el slide le sacó historia a una Gibson. Aplausos. Gibbons presentó al batero Frank Beard y éste empezó a golpear, a marcar el ritmo. Era el momento de Gimme All Your Lovin', uno de sus mayores éxitos, que dio paso a la saga ochentosa de Eliminator: Sharped dressed man, con el ohohoh de la gente en sintonía, y Legs, con los instrumentos engalanados con peluches blancos.
Comenzaron los bises con Viva Las Vegas y cerraron con dos de los temas que definen a la década del setenta: La Grange y Tush, los más esperados por el público. Por la pantalla pasaron un video de sus 40 años de carrera. Imágenes de ellos jóvenes, muy lejos todavía de las barbas largas y los anteojos de sol baratos. ZZ Top supo adaptarse a cada década y tal vez los años 80 los marcaron de una manera muy fuerte para el público masivo. Ellos ahora juegan con esa imagen porque les gusta y se ve que se divierten. Pero más allá de Eliminator, MTV y los raros atuendos, ZZ Top es una banda fiel al más puro rock clásico. Y en vivo lo demuestran siempre. El show de Buenos Aires no fue la excepción.
lunes, 24 de mayo de 2010
En el nombre del padre
La confirmación de la visita de Lurrie Bell, el hijo del legendario bluesman Carey Bell, me hizo pensar en la influencia que muchos padres tienen sobre sus vástagos. En la música hay ejemplos de sobra. Las rutas del rock, del blues, del country y del jazz se alimentan de una misma sangre durante varias generaciones.
Ravi Coltrane (6 de agosto de 1965). Debe haber sido una experiencia sobrenatural haber crecido escuchando a John Coltrane y a su madre, Alice. A los cinco años de edad el sonido del avant garde del jazz se colaba por entre las melodías infantiles que él quería escuchar. Cuánto tiempo iba a pasar hasta que ese chico agarrara un saxo y empezara a tocar. Era evidente cuál era el destino del niño. Hoy Ravi es un gran músico que toca mucho en vivo y se dedica a mantener vivo el legado de su padre.
Jakob Dylan (9 de diciembre de 1969). Nació cuando su padre ya había grabado una parte importante de la discografía esencial de la historia del rock. Jakob creció en los setentas con las poesías de Allen Ginsberg y la música de Bob Dylan. Aullido y Blood on the tracks. Adolescencia en los ochenta y luego The Walflowers. Con un sonido más parecido al de Tom Petty que al de Dylan, la banda supo hacerse un lugar a mediados de los noventa. Hoy, lejos del éxito de The Difference, Jakob parece haber encontrado un lugar que le sienta bien: el del singer/songwriter que encontró su propio camino.
Mud Morganfield (27 de setiembre de 1954).Hace poco dio un concierto bárbaro en La Trastienda. Esta vez no pude ir pero unos amigos que si lo hicieron me contaron que estuvo genial. Yo lo vi en vivo el año pasado en ese mismo lugar. Recuerdo que fui con pocas expectativas y salí muy conforme. Mud es un gran cantante y un showman feroz. No caben dudas de que es el hijo de Muddy Waters. Y él no se preocupa en ocultarlo, lo exhibe con orgullo y pasión, al igual que su medio hermano, el guitarrista Big Bill Morganfield.
Ziggy Marley (17 de octubre de 1968). Su apellido es mucho más que en simple apellido, es un sinónimo de reggae. Así que con esa carga, Ziggy hizo lo que pudo y lo hizo bastante bien. Grabó buenos discos y tuvo un par de hits para hacerse conocido. Quién no recuerda Tomorrow People. Al igual que sus hermanos nunca renegó de su sangre y menos del nombre de su padre. Ziggy es un gran embajador del reggae, de Jamaica y de la mística rastafari.
Arlo Guthrie (10 de julio de 1947). Woody Guthrie fue uno de los próceres del folk, un músico itinerante, de ferrocarril, que tuvo su apogeo en la década del cuarenta e influenció profundamente a Bob Dylan y también a su hijo Arlo. En el festival de Woodstock, en 1969, Arlo interpretó Coming into Los Angeles, que se convirtió en uno de los himnos del festival. Arlo ahora graba poco pero lo compensa con una gran cantidad de shows al año. Hace poco se presentó en vivo junto a Willie Nelson y Ramblin’ Jack Elliott. Eso demuestra que clase de músico es. Tiene peso propio más allá de su apellido.
Jason Bonham (15 de julio de 1966). A los cinco años ya tocaba la batería como un crack. Mientras su padre, John Bonham, recorría el mundo con Led Zeppelin, Jason comenzaba el largo camino que lo trajo hasta el día de hoy. Una senda en la que, como muchos otros hijos de figuras de la música, decidió no eludir. Desde los 17 años, cuando formó su banda Air Race, pasando por sus discos solistas de los años siguientes, o los momentos en los que tocó junto a Led Zeppelin o Jimmy Page, luego de la muerte de su padre, Jason Bonham se mostró como un baterista sólido, progresivo y demoledor. Su próximo proyecto va a dar que hablar: está ultimando los detalles del disco que sacará junto a Joe Bonamassa y Glenn Hughes.
Rosanne Cash (24 de mayo de 1955). Rosanne es la hija de Johnny Cash y su primera esposa, Vivian Liberto. Rosanne se crió con su madre pero siempre se sintió muy influenciada y ligada a su padre. Cuando terminó la escuela secundaria se unió a los tours de éste. En tres años pasó de lavar la ropa de los músicos a cantar en el coro y abrir los shows como telonera. Luego se dedicó a su carrera solista, un tanto irregular por cierto: durante un tiempo estudió actuación pero volvió a la guitarra y a escribir canciones. Su último disco, The List, de 2009, es uno de los mejores de su carrera: son todos covers que pertenecen a una lista que su padre le entregó cuando ella cumplió 18 años y que, según le dijo, son los temas esenciales de la música estadounidense.
Hank Williams Jr. (26 de mayo de 1949). Empezó copiando a su padre, Hank Williams, uno de los músicos más influyentes de la música country, sino el más. A diferencia de todos los demás “hijos de”, Hank Williams Jr. Lleva hasta el mismo nombre de pila que su padre. Pese a todo eso logró desarrollar una carrera solista muy buena, especialmente en los setentas cuando se inclinó por un country más duro y el rock sureño. Y como está orgulloso de su pasado y de su nombre, su hijo heredó lo mismo: Hank Williams III es otro que, con un sonido más aggiornado, mantiene viva la tradición familiar.
Zakiya Hooker (sin datos). Zakiya ya es casi argentina. En los últimos años vino varias veces al país y tocó con muchos músicos locales e incluso hizo un homenaje a Pappo. Ella y su marido, Ollan Cristopher Bell, se sienten como en casa. Y para nosotros no es poco que la hija del célebre John Lee Hooker esté enamorada de la Argentina. Su primera aparición en vivo la hizo en 1991. Luego sufrió el duro golpe de perder a un hijo. Volvió a la ruta del blues, grabó algunos buenos discos, con su padre como invitado en algunas canciones. Y también fue editado uno en vivo en Buenos Aires.
Julian & Sean Lennon (8 de abril de 1963 / 9 de octubre de 1975). Los dos herederos de Lennon tuvieron vidas bien diferentes. Julian es hijo de Cynthia, la primera mujer de John. Ellos se separaron muy pronto y la relación entre el chico y su padre fue errante y conflictiva. En cambio, Sean tuvo una relación más afectuosa con su papá, aunque bastante más corta: apenas tenía cinco años cuando lo mataron frente al Central Park de Nueva York. Musicalmente, Julian tuvo su apogeo en los ochenta con Too late for goodbyes. Tiempo después quiso despegarse de la imagen de John Lennon y desde entonces su carrera fue ambivalente. Sean, en cambio, si bien participó de tributos a su padre, su música siempre fue más experimental y personal que la de su hermano mayor. Grabó junto a Lenny Kravitz, Cibo Matto y Money Mark.
Otros hijos célebres: Dweezil Zappa (Frank Zappa)/ Bernard Allison (Luther Allison) / Shirley King (B.B. King)/ Javier Malosetti (Walter Malosetti) / Kenny Neal (Raful Neal) / Ronnie Baker Brooks (Lonnie Brooks)
Ravi Coltrane (6 de agosto de 1965). Debe haber sido una experiencia sobrenatural haber crecido escuchando a John Coltrane y a su madre, Alice. A los cinco años de edad el sonido del avant garde del jazz se colaba por entre las melodías infantiles que él quería escuchar. Cuánto tiempo iba a pasar hasta que ese chico agarrara un saxo y empezara a tocar. Era evidente cuál era el destino del niño. Hoy Ravi es un gran músico que toca mucho en vivo y se dedica a mantener vivo el legado de su padre.
Jakob Dylan (9 de diciembre de 1969). Nació cuando su padre ya había grabado una parte importante de la discografía esencial de la historia del rock. Jakob creció en los setentas con las poesías de Allen Ginsberg y la música de Bob Dylan. Aullido y Blood on the tracks. Adolescencia en los ochenta y luego The Walflowers. Con un sonido más parecido al de Tom Petty que al de Dylan, la banda supo hacerse un lugar a mediados de los noventa. Hoy, lejos del éxito de The Difference, Jakob parece haber encontrado un lugar que le sienta bien: el del singer/songwriter que encontró su propio camino.
Mud Morganfield (27 de setiembre de 1954).Hace poco dio un concierto bárbaro en La Trastienda. Esta vez no pude ir pero unos amigos que si lo hicieron me contaron que estuvo genial. Yo lo vi en vivo el año pasado en ese mismo lugar. Recuerdo que fui con pocas expectativas y salí muy conforme. Mud es un gran cantante y un showman feroz. No caben dudas de que es el hijo de Muddy Waters. Y él no se preocupa en ocultarlo, lo exhibe con orgullo y pasión, al igual que su medio hermano, el guitarrista Big Bill Morganfield.
Ziggy Marley (17 de octubre de 1968). Su apellido es mucho más que en simple apellido, es un sinónimo de reggae. Así que con esa carga, Ziggy hizo lo que pudo y lo hizo bastante bien. Grabó buenos discos y tuvo un par de hits para hacerse conocido. Quién no recuerda Tomorrow People. Al igual que sus hermanos nunca renegó de su sangre y menos del nombre de su padre. Ziggy es un gran embajador del reggae, de Jamaica y de la mística rastafari.
Arlo Guthrie (10 de julio de 1947). Woody Guthrie fue uno de los próceres del folk, un músico itinerante, de ferrocarril, que tuvo su apogeo en la década del cuarenta e influenció profundamente a Bob Dylan y también a su hijo Arlo. En el festival de Woodstock, en 1969, Arlo interpretó Coming into Los Angeles, que se convirtió en uno de los himnos del festival. Arlo ahora graba poco pero lo compensa con una gran cantidad de shows al año. Hace poco se presentó en vivo junto a Willie Nelson y Ramblin’ Jack Elliott. Eso demuestra que clase de músico es. Tiene peso propio más allá de su apellido.
Jason Bonham (15 de julio de 1966). A los cinco años ya tocaba la batería como un crack. Mientras su padre, John Bonham, recorría el mundo con Led Zeppelin, Jason comenzaba el largo camino que lo trajo hasta el día de hoy. Una senda en la que, como muchos otros hijos de figuras de la música, decidió no eludir. Desde los 17 años, cuando formó su banda Air Race, pasando por sus discos solistas de los años siguientes, o los momentos en los que tocó junto a Led Zeppelin o Jimmy Page, luego de la muerte de su padre, Jason Bonham se mostró como un baterista sólido, progresivo y demoledor. Su próximo proyecto va a dar que hablar: está ultimando los detalles del disco que sacará junto a Joe Bonamassa y Glenn Hughes.
Rosanne Cash (24 de mayo de 1955). Rosanne es la hija de Johnny Cash y su primera esposa, Vivian Liberto. Rosanne se crió con su madre pero siempre se sintió muy influenciada y ligada a su padre. Cuando terminó la escuela secundaria se unió a los tours de éste. En tres años pasó de lavar la ropa de los músicos a cantar en el coro y abrir los shows como telonera. Luego se dedicó a su carrera solista, un tanto irregular por cierto: durante un tiempo estudió actuación pero volvió a la guitarra y a escribir canciones. Su último disco, The List, de 2009, es uno de los mejores de su carrera: son todos covers que pertenecen a una lista que su padre le entregó cuando ella cumplió 18 años y que, según le dijo, son los temas esenciales de la música estadounidense.
Zakiya Hooker (sin datos). Zakiya ya es casi argentina. En los últimos años vino varias veces al país y tocó con muchos músicos locales e incluso hizo un homenaje a Pappo. Ella y su marido, Ollan Cristopher Bell, se sienten como en casa. Y para nosotros no es poco que la hija del célebre John Lee Hooker esté enamorada de la Argentina. Su primera aparición en vivo la hizo en 1991. Luego sufrió el duro golpe de perder a un hijo. Volvió a la ruta del blues, grabó algunos buenos discos, con su padre como invitado en algunas canciones. Y también fue editado uno en vivo en Buenos Aires.
Julian & Sean Lennon (8 de abril de 1963 / 9 de octubre de 1975). Los dos herederos de Lennon tuvieron vidas bien diferentes. Julian es hijo de Cynthia, la primera mujer de John. Ellos se separaron muy pronto y la relación entre el chico y su padre fue errante y conflictiva. En cambio, Sean tuvo una relación más afectuosa con su papá, aunque bastante más corta: apenas tenía cinco años cuando lo mataron frente al Central Park de Nueva York. Musicalmente, Julian tuvo su apogeo en los ochenta con Too late for goodbyes. Tiempo después quiso despegarse de la imagen de John Lennon y desde entonces su carrera fue ambivalente. Sean, en cambio, si bien participó de tributos a su padre, su música siempre fue más experimental y personal que la de su hermano mayor. Grabó junto a Lenny Kravitz, Cibo Matto y Money Mark.Otros hijos célebres: Dweezil Zappa (Frank Zappa)/ Bernard Allison (Luther Allison) / Shirley King (B.B. King)/ Javier Malosetti (Walter Malosetti) / Kenny Neal (Raful Neal) / Ronnie Baker Brooks (Lonnie Brooks)
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