Robbie Robertson - How to become clairvoyant. Qué figura enorme la de Robbie Robertson, un tipo que representa una porción importantísima de la historia del rock. Hacía 13 años que no editaba un álbum, desde aquél discreto Contact from the underworld of red boy. Aquí tenemos un puñado de hermosas canciones, melodiosas, en las que la presencia de Eric Clapton –en siete de los doce temas- jerarquiza el sonido de la guitarra. Realmente me impresionó When the night was young, la segunda canción del álbum, una hermosa balada que refleja la historia de una generación y que suena muy relajada, con unos coros con mucho soul. El tema que abre el disco, Straight down the line y This is where I get off y The right mistake también tienen hermosas melodías. Además de la presencia de Clapton, el ex miembro de The Band se dio el lujo de sumar a Steve Winwood, Robert Randolph y al guitarrista de Rage Against the Machine, Tom Morello. Justamente Morello es el artífice de unos solos muy sólidos en Axman. How to become clairvoyant es un disco exquisito, que tiene grandes momentos y que seguramente quedará entre lo mejor de la discografía de Robbie Robertson.
Steve Miller Band - Let your hair down. Blues, blues, blues. De eso se trata el nuevo trabajo de Steve Miller, que viene a ser la secuela de su disco del año pasado, Bingo! La selección de temas está compuesta por casi todos clásicos: Sweet home Chicago, Can’t be satisfied, I got love if you want it, Just a little bit, Close together y Pretty thing. Qué más les puedo decir: todo el álbum suena fantástico, con mucho ritmo y bien arriba. Hay buenos solos de guitarra, aunque lo que más se destaca es la voz de Steve Miller. A diferencia de Clapton, Bob Dylan y otros grandes cuyas voces fueron mutando (por propia voluntad o por los años transcurridos), la de Miller se mantiene con el mismo tono que en los setenta y eso es algo alucinante. Aquellos que disfrutaron The Joker, Gangster of love o Evil ahora tienen una nueva oportunidad de repasar viejos temas en la voz de uno de los eternos laburantes del rockHot Tuna – St
eady as she goes. Hot Tuna surgió en 1969 cuando Jack Casady y Jorma Kaukonen decidieron tener su banda paralela a Jefferson Airplane, acústica e inclinada hacia el blues y el ragtime. Cuatro años más tarde los dos músicos dejaron definitivamente Jefferson Airplane, ya que la banda se había vuelto muy comercial. Así fue como los que siguieron le cambiaron el nombre a Jefferson Starship y acentuaron el costado más pop que con los años terminaría deviniendo en Starship. Casady y Kaukonen escaparon de esa debacle y, con algunas intermitencias de varios años, siguieron adelante con Hot Tuna. Ahora acaban de editar su primer álbum de estudio en 20 años, que fue producido por el violinista Larry Campbell y grabado en los estudios de Woodstock de Levon Helm, otro ex The Band. El resultado no es novedoso: es un disco agradable de folk-blues en el que dos viejos músicos siguen indagando en la música de raíces, con más experiencia pero menos ímpetu que antes.



e & Friends – Harmonica blues
Joe Louis Walker’s Blues Conspiracy – Live on the Legendary Rhythm & Blues Cruise. Podría decir que el segundo tema justifica todo el disco: Walker y Johnny Winter interpretan Ain’t that cold. La viola del albino suena extremadamente voraz junto a la voz curtida del anfitrión. Pero lo bueno es que el disco tiene mucho más. Para empezar es una grabación en vivo,
Tim Woods – The blues sessions. Hace unos días estaba navegando en busca de data del recientemente fallecido Big Jack Johnson y me encontré con este álbum del sello Earwig. Yo no conocía a Woods y me sorprendió que un músico relativamente oscuro en la escena blusera contara con la colaboración de Big Jack, “Honeboy” Edwards, John Primer, Bob Stroger y Allen Batts en su álbum debut. Leyendo un poco más comprendí que Woods es, pese a que hace 25 años que viene tocando en bares y festivales, la apuesta a futuro del sello. Cuando escuché el disco finalmente comprendí porque esos músicos decidieron colaborar con él y porqué Earwig pone sus fichas allí. Woods es un gran cantante y un violero que se balancea entre el sonido clásico de Chicago y las raíces del Delta. Otro nombre que garantiza larga vida al viejo y querido blues.

Lady in Satin (1958). Ya hice una reseña de este álbum en un
Billie Holiday – Billie’s blues (1988). Este compilado del sello Blue Note fue el primer disco de ella que tuve en mis manos. El álbum abarca tres períodos. Los primeros diez temas son parte de un concierto que la cantante dio en enero de 1954 en Alemania junto a músicos de la talla de Buddy DeFranco, Carl Drinkland y Sonny Clark. Después sigue con cuatro canciones grabadas en Nueva York para el sello Aladdin y cierra con una versión tempranera de Trav’lin’light grabada en 1942 en Los Angeles para el sello Capitol. Imprescindible para empezar a descubrir su música
Dee Dee Bridgewater - Eleanora Fagan (1915-1959)
Billie Holiday – Remixed & reimagined (2007). Este disco no es para puristas. El sello Columbia reunió a una serie de músicos, rappers y disc jockeys para abordar desde una perspectiva más moderna la música de Billie Holiday. El resultado es dispar. Hay algunos temas que están realmente buenos, que tienen mucho groove, pero hay otros en donde se pierde la esencia de Lady Day. De todas maneras, es un buen álbum para que las nuevas generaciones lleguen a ella y también para escuchar en una fiesta o en una reunión con amigos. En cierta medida es una demostración de que, más allá de los arreglos o el coqueteo electrónico, su música es universal y eterna.
Beady Eye - Different gear, still speeding. Luego de la pelea entre los hermanos Noel y Liam Gallagher en 2009, que terminó con la partida del primero de Oasis, el segundo decidió seguir adelante junto a Gem Archer, Andy Bell y Chris Sharrock. Si bien es cierto que en algún momento pensaron seguir enrolados bajo el nombre que los hizo tan famosos, luego optaron por llamarse Beady Eye. Según Liam, el nombre lo eligieron porque es “fucking cool”. Obviamente este disco podría ser un nuevo álbum de Oasis, aunque tiene un sonido bastante más retro, ya que Noel era quien estaba más volcado a la música moderna. Aquí tenemos buen rock and roll, con guitarras furiosas y con algún guiño al blues en el que sobrevuela una armónica chillona. En Different gear, still speeding quedan bien patentes las influencias beatle y stone de Liam.
The King of Limbs. Mi relación con Radiohead es muy particular. Los amantes de la banda seguramente no van a estar de acuerdo conmigo: creo que sus discos de los noventa, The Bends y Ok Computer, son insuperables y todo lo que hicieron desde entonces está dentro de un espiral creativo y experimental bastante elitista. Es difícil que alguien que escucha blues disfrute de algunos de sus últimos trabajos, incluso de su ópera maestra Kid A, el álbum con el que abrieron la década pasada. La fusión de texturas y sonidos, y su perpetua búsqueda de lo nuevo están dirigidas a un público fiel que ya tiene el oído acostumbrado a su música. En definitiva, para los bluseros y los rockers este disco puede servir como una “cortina”, para escuchar algo distinto cuando pinte. Pero si eso ni siquiera les interesa, no pierdan el tiempo: ninguna de las ocho canciones los va a conmover.

Roomful of Blues - Hook, line and sinker. Si bien es cierto que los músicos que hicieron grande a esta banda –Ronnie Earl, Sugar Ray Norcia, Duke Robillard, Ron Levy, Curtis Salgado- ya no están, los que se calzan hoy el overol del jump blues forman un equipo muy sólido que suena como si todo el pasado del grupo hubiera quedado condensado en ellos. Este disco, el número 15 de la banda, es realmente excepcional: el cantante Phil Pemberton, el guitarrista Chris Vachon y el saxofonista Rich Lataille -el único miembro original que queda- son los pilares de la magia festiva de los Roomful. Hook, line and sinker es un gran disco: fue creado para pasarla bien y está inspirado en temas de Floyd Dixon, Earl King, Clarence “Gatemouth” Brown, Amos Milburn y Leiber & Stoller.
ock 'n' roll party (Honouring Les Paul). No esperen de este disco una nueva faceta experimental de Jeff Beck. Por el contrario, tenemos al guitarrista repasando temas de los cuarenta y cincuenta, algo así como lo hizo en 1993 con